MORENA: TRANSFORMACIÓN QUE NO LLEGÓ A TRANSMUTACIÓN

6 agosto, 20224:36 pmAutor: Felipe de Jesús Cervantes PérezCapital Municipios Noticias Opinion

“La transformación es un cambio de forma, la transmutación es de esencia.
Cuando se termina pareciendo a lo que se combate”.

Para elegir 10 consejeros estatales por cada uno de los 300 distritos federales del país, 7 en San Luis Potosí, se convocó a la población abierta a votar, los ya afiliados debían firmar un documento de re afiliación y el resto de afiliación. El muy cuestionado padrón de militantes de Morena no llegaba al medio millón, por lo que los nuevos afiliados resultan ser entre 2 y 2 millones y medio. Embelesados en su burbuja, no importó exhibir todo tipo de prácticas antiguas, que se dice combatir, en su estatuto juran rechazar y en el discurso presidencial se consideran erradicadas. Los casi 3 millones de actores, olvidaron que eran objeto de escrutinio público, del pueblo que no es tonto, que no participó en los actos, y que sumamos 90 millones y que están juzgando el comportamiento de los partidos.


La suma de la población registrada al 15 de julio en la lista nominal del INE es de 92 millones 977 mil 957 gentes, casi 93 millones. La aparente avalancha de fin de semana significa que acudió a votar solo el 3% de quienes pudieron haberse interesado en la convocatoria abierta. En la primera consulta popular, buscan la aprobación o rechazo ciudadano para enjuiciar a los ex presidentes, fueron a votar 6.6 millones en un porcentaje de 7.11% del padrón del INE, en el 2021, en 57 mil mesas receptoras. Por cierto, Morena impugnó tal cantidad, pues reclamó que fueran 84 mil. Mario Delgado dijo que el INE le negó el derecho a participar en el ejercicio histórico. A pesar del esfuerzo y la intromisión del gobierno y su partido, no se logró que el resultado fuera vinculatorio, pues se requería la participación del 40%, es decir, 37 millones, 183 mil 98 ciudadanos. Faltaron 31.1 millones para lograr la meta.


Para la segunda consulta popular que buscó la revocación de mandato, realizada el 10 de abril del 2022, también se requería alcanzar el 40%, para que fuera vinculatoria. Para el proceso se volcaron secretarios de estado, gobernadores y toda una pléyade de actores políticos. El esfuerzo resultó en fracaso, pues votaron en las 57 mil 516 casillas instaladas, alrededor de 16 millones y medio de personas, cpn lo se alcanzó el 17.77%, no llegaron ni a la mitad de lo requerido. No obstante, votaron el triple de quienes lo hicieron en el proceso de Morena, que por cierto, exigía la instalación de 130 mil casillas. Los votantes en la consulta de revocación de mandato, acudieron para respaldar la continuidad de AMLO, un total de 15.4 millones. Considero que es el voto duro del presidente y representa la mitad de los más de 30 millones que lo apoyamos en 2018. Por lo tanto, otros 15 millones son votos volátiles que se dieron por el tabasqueño, pero que no son seguros para ningún posible candidato.


En la votación de consejeros estatales, el partido instaló en todo el país, solo 553 centros de votación, es decir, la décima parte de los que instaló el INE para cada una de las dos consultas populares. Acudió para la elección de consejeros, la mitad que en la primera consulta y la quinta parte de la segunda. La cantidad y lo alejado de los centros de votación, pone en evidencia la doble moral que priva en el partido fundado por el ejecutivo, que exigía al INE, lo que no quiso hacer en su propio proceso. El reducido número de casillas se prestó para simular que era un éxito rotundo y que “el pueblo” se había volcado a participar. Aún los detractores externos y la militancia atropellada, cayeron en el engaño. Se quejaron que en las dos consultas populares, la gente no había acudido y ahora los corruptos, los acarreaban para adueñarse de la estructura. Ya lo señalé: solo acudió la mitad de quienes participaron en la primera consulta y la quinta parte de quienes lo hicieron en la segunda consulta popular. Parecían más, parecían muchos. Pero no, solo los amontonaron. Fue un acto de propaganda engañosa.
En un anterior artículo señalé lo que podía esperarse en San Luis Potosí: no erré. La apertura para la población en general, sazonada con la inmoralidad política y el pragmatismo a ultranza de los líderes morenistas, se prestó para atestiguar que cambió todo para que todo siguiera igual, en lo que respecta al comportamiento de la clase política. En las entidades donde existen células operativas perredistas, se echó mano para impulsar consejeros afines a la nomenklatura que ha secuestrado Morena. En donde las células operativas eran priistas o panistas, se hizo lo mismo. En San Luis Potosí es sabido que las células que operaron fueron del Verde Ecologista, del gobernador Ricardo Gallardo.


Ha dicho el gobernador tunero, contra toda evidencia, que es ridículo decir que el Verde (o sea él) metió las manos en las elecciones, pues de haberlo hecho, barre con todo. Olvida lo que su hoy tolerante mecenas repite en las mañaneras, tal vez con el afán de auto convencerse: que el pueblo no es tonto y que tonto es el que lo cree. El operador político de todos los acuerdos fue nada menos que el propio secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández. El 23 de junio, estuvo en San Luis Potosí, como en diferentes fechas en otras entidades. Se especulaba si venía en el marco de su falsa campaña en búsqueda de la candidatura presidencial o si era para dar el espaldarazo al gobernador. No. El número 2 andaba en los amarres para la contienda interna de Morena. Los resultados no dejan lugar a dudas. Gallardo no arrasó, no porque no hubiera podido o querido, en su naturaleza está hacerlo. Operó de manera quirúrgica para que en el consejo tuvieran cabida las corrientes que consideran afines a su grupo partidista y las recomendadas de López y Mario Delgado. Se repartieron el pastel, pues.
Primero, había qué regresar el favor a quienes traicionaron las siglas de Morena desde las estructuras del bienestar y que le apoyaron para ganar la gubernatura. Ya a algunos los tiene en su gobierno y al resto les acarreó votantes de manera burda, abierta y descarada.

Limpió el camino para los seguidores del super delegado, Gabino Morales. Segundo, había que franquear el paso a la gente de la jefa de gobierno de México, Claudia Sheimbaum, cuyas operadoras en tierra potosina son Rosa Icela Rodríguez Velázquez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y Ernestina Godoy Ramos, Fiscal General de Justicia de la Ciudad de México. Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, hermana de la primera y Mario Alberto Godoy Ramos, hermano de la segunda, que ganaron un lugar acompañados de una reducida lista de allegados. Gallardo pudo haberse quedado con todo pero acuerdos son acuerdos, aún con los que apoyaron a Mónica Liliana, la priista metida a candidata de Morena por la gubernatura.
Tercero, Gallardo no tuvo reparo en incluir a las corcholatas locales de Mario Delgado, pues como diputados locales plurinominales, le han sido tanto o más fieles que los verdes, Cuauhtli Badillo y Lidia Nallely Vargas. Resulta hasta repugnante que aun haya barberos que los ensalzan a pesar de que son producto de la imposición y el atropello más inmorales de los perpetrados en la esfera morenista y vaya que no son pocos. Es la putrefacción de quienes se juraban diferentes. ¿No que el pueblo es sabio, estimado AMLO? Cuarto, tres semanas antes de reunirse con Gallardo, Adán Augusto López lo hizo con el profesor René Bejarano, “el señor de las ligas”. Así puedo entender la elección en primer lugar de la ex diputada Angélica Mendoza en el distrito de Soledad, el bastión de la llamada gallardía. En algún escrito anterior señalé que la operación sería quirúrgica, para no dejar fuera a ninguno de los grupos recomendados de Adán Augusto López y de Mario Delgado. Así fue.
Entiendo que Gallardo sabe que un factor de poder en las filas morenistas potosinas es la poderosa Rosa Icela Rodríguez. No me pierdo en elucubraciones, su hermana Rita Ozalia Rodríguez será, por acuerdo cupular, la próxima presidenta estatal de Morena en San Luis Potosí. La acompañará en la cartera de organización, Mario Alberto Godoy y como secretario, el seguidor de super delegado, Guillermo Morales. Baso mi especulación en que quienes ostenten los cargos, pasan de manera automática a ser consejeros nacionales. Ya que andamos en el terreno de las prefiguraciones, me atrevo a decir que la suma de Adán Augusto Morales como consejero por Tabasco, lleva el propósito de que asuma la presidencia del consejo nacional y deje acéfala la secretaría de gobernación, para que asuma la propia potosina Rosa Icela Rodríguez, para volcarse en favor de Claudia Sheimbaum. Como el mundo da muchas vueltas, el hoy soberbio Gallardo tal vez llegue a ver el tiempo en que deba hacer paso a los designios de la jefa de gobierno, no vaya a ser que se le aparezca el chamuco.


Como primer remate diré si el monero Rafael Barajas, “El Fisgón”, ferviente seguidor de Sheimbaum, llega también como consejero en la Ciudad de México, será un triunfo de su persona, precedido del rotundo fracaso como director del Instituto Nacional de Formación Política de Morena, cuyo objetivo de revolucionar las conciencias, se topó con lo sucedido en las asambleas para elegir consejeros. Como segundo remate a propósito de Sergio Serrano Soriano, “cuando pudo no quiso, cuando quiso, no pudo”.

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