La frágil memoria. La derrota moral de la Cuarta Transformación

11 noviembre, 202210:20 pmAutor: Felipe de Jesús Cervantes PérezCapital Municipios Noticias Opinion

El presidente López Obrador ha dicho en varias ocasiones que los corruptos deben ser estigmatizados para impedir que las trampas se conviertan en forma de vida, pues antes no perdían ni siquiera el respeto público y mucha gente creía que eran personas honestas.

AMLO ha aseverado también que la corrupción política es la causa principal de la pobreza, la desigualdad y la violencia, por lo que estableció cero tolerancia. No dejar pasar nada para erradicarla, ya que entonces se renovará la moral colectiva. La memoria humana es corta, por lo que la clase política opta por lo espectacular al buscar ser elegidos para alguna candidatura. La última impresión es la que cuenta.

Entonces, los adversarios de uno y otro lado, se guardan las armas para los momentos álgidos de las contiendas electorales, como da cuenta el profesor René Bejarano, “el señor de las ligas”. Y no puede entenderse el cómo podrá lograrse el cambio anhelado, cuando la manera de hacer política es la misma, pintada antes como tricolor, blanquiazul, ahora embadurnada de color vino tinto. Hacer lo mismo que se criticó, es una derrota interna de gran trascendencia.

Se sepulta la frase de “el pueblo es sabio”, cuando es evidente el engaño que de un gran sector del pueblo se hace. Los virajes de cualquier organismo partidista, que pasa de bases a otro de cuotas y cuates, es de lamentarse. Más cuando significa el atropello descarado. Nadie puede negar que hasta el 2018, el partido Morena tuvo el impulso popular con representaciones venidas de sectores ajenos a los tradicionales. Se ganó un poder pero se perdió la esencia.

El 2021, puede señalarse, para “el partido de la esperanza”, como el principio de su debacle ética, que se vio coronada con la llegada de un consejo, comités nacionales y sus respectivos estatales, mediante prácticas que hacen ver a los otrora abusivos priistas como niños de pecho. San Luis Potosí no escapó a tales hechos y hasta se podría decir que refinamos. Al ver los acontecimientos a la distancia, ya no queda ninguna duda que en tierras tuneras, vivimos la primera concerta-cesión de paternidad salinista, pero con el sello retorcido de la llamada transformación.

El beneficiario de los oscuros acuerdos salinistas fue el PAN. Con López Obrador, el Verde Ecologista. El pragmatismo para lograr mayorías calificadas artificiales en la pasada legislatura federal abrió la puerta para que diputados opositores de entonces, brincaran al “lado correcto de la historia”. La resistencia de sectores locales complicó el compromiso cupular de abanderar a un candidato propuesto por el Verde, pero en conjunto con Morena y PT, al grado de molestar tanto a Mario Delgado quien, además de respaldar al candidato del Verde, pisoteó a su propia militancia inconforme. Les negó el derecho estatutario de poder ser diputados locales o federales por la vía plurinominal.

Se pasó por salva sea la parte, el estatuto e impuso en los números 1 y 2 locales, a sus alfiles, Cuauhtli Badillo y Lidia Vargas, que estaban impedidos por haber sido diputados federales plurinominales, al grado que litigaron en tribunales contra su propio partido. AMLO señaló que antes, los corruptos no perdían ni siquiera su “respeto”, pero ahora no se cantan tan mal las rancheras, pues basta asomarse a las redes sociales de los beneficiarios del cochupo, para constatar las decenas de “likes” que amigos, parientes y hasta militantes echados a perder les obsequian. Bueno, uno que otro hasta los comparten.

Lo mismo sucede con quienes considerados de Morena contendieron con otras siglas, como los casos de Kevin Ángelo Aguilar y Leonel Serrato, entre otros menos notorios. Los corruptos del pasado tan no pierden las cualidades señaladas por AMLO, que hasta pueden ser candidatos, como el caso de Mónica Liliana Rangel, que buscó por Morena la gubernatura. Es la prueba con un largo listado de apoyadores, donde figura la actual presidenta de Morena, Rita Ozalia Rodríguez y el secretario de organización, Mario Godoy. Unos apoyan a la del PRI y otros apoyando al del Verde, olvidan sus pasados oscuros.

Se pasó de un partido de bases a uno de cuotas y cuates. Fue evidente que los simpatizantes del gobernador Ricardo Gallardo, fueron acarreados para retribuir el apoyo que el hoy mandatario recibió en campaña del equipo del titular de la secretaría del bienestar, Gabino Morales. El acuerdo se tomó con el beneplácito del secretario de gobernación, Adán Augusto López.

Es por lo que en el comité no entró ningún seguidor de Gallardo, que actuó como matraquero y telonero a las órdenes de López. Luego entonces podemos ver a los hermanos de la secretaria de seguridad, Rosa Icela Rodríguez, que es Rita Ozalia Rodríguez y al hermano de la fiscal de la Ciudad de México,

Ernestina Godoy, que es Mario Alberto Godoy, en los cargos importantes del comité estatal. Sólo se les escapó la cartera de finanzas, que cedieron a un recomendado de Mario Delgado y del equipo de Cuauhtli Badillo.

Para que nadie quedara fuera, se completó el cuadro de consejeros y dirigentes con gente del bienestar, bajo el mando de Gabino Morales, como Guillermo Morales y Carlos Arreola, como secretario el primero y como presidente del consejo estatal el segundo, quien es además el flamante coordinador operativo en la secretaría del bienestar, brazo derecho del super delegado.

Una dirigencia, en el estado, de cuates, donde “el pueblo sabio” fue manejado como títere guiñol. Desde luego, la mayoría de los nombrados sí tienen una larga trayectoria en el partido. Pero la diferencia de peso, no fue la cualidad que comparten decenas y decenas de militantes, que carecen de la palanca para ser parte de grupos de interés o hermanita o hermanito de alguien. Tan amarrado estaba arriba que las votaciones entre consejeros se dieron de forma unánime.

Como siempre, la excepción confirma la regla. Roxana Hernández Herrera, secretaria de formación política y de reciente ingreso, es una joven activista que estuvo en reuniones de muy diversos grupos sociales protestaron por la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

El grupo de profes, ya jubilados todos, hicimos sinergia a partir del 2014 con los jóvenes surgidos desde el 2012 como Yo Soy 132. La juventud y la experiencia, pues. Con Michel, Claudia, Roxana, Sebastián y otros muchachos, compartimos momentos de lucha y acciones.

Desde manifestaciones mensuales cada día 26, elaboramos altares monumentales por el Día de Muertos, recordamos a los estudiantes y otros activistas asesinados. El Otro Grito en Aranzazú, cada septiembre, mítines y marchas en defensa de la educación pública, recaudaciones de víveres para el plantón nacional de la CNTE, hasta el encapsulamiento que sufrimos durante la visita de Peña Nieto por parte del Estado Mayor Presidencial y las fuerzas del orden locales.

Los jóvenes veinteañeros o que están por empezar la tercera década, me despertaron la fe en que otro mundo es posible y ganaron mi respeto y cariño. Son un activo importante para cualquier esfuerzo, pues son activistas probados. Deseo que donde se encuentren, no pierdan la fe, la mística y la frescura de sus convicciones. Y que su plumaje sea de los que cruzan el pantano sin mancharse

Por lo demás, me siento obligado a señalar que todo el atropello, los abusos vividos en el seno de la llamada transformación, tienen un fin y que todo lo que se avanza con trampas es un castillo de naipes que al soplo del viento cae solo. Nada es más lamentable que el pisoteado, termine por apoyar a su verdugo. Podrán pintarse miles de bardas, pagarse cientos de espectaculares, impulsar la cargada inmoral, pero todo será el preludio del fin de un movimiento que mereciera mejor destino.

Comments

comments

Comments

comments