Ícono del ego, el pino más grande de América Latina

7 enero, 20226:19 pmAutor: Oralia Guzmán MendozaNoticias Opinion

El publicitado árbol monumental de navidad, anunciado como la estrella de la corona del llamado Festival de Invierno, que organizó el gobierno estatal, le propinó un severo revés al ego del mandatario Ricardo Gallardo Cardona, al ser objeto de sorna nacional, por la altura de 70 metros y el revuelo que alcanzó en las redes sociales, al provocar memes y burlas al fallar el encendido. Tuvieron que desmontarlo para lograr sostenerlo firme, 6 días después de ser inaugurado.

La planta artificial se colocó en la plancha de la Plaza de los Fundadores. Gallardo lo definió como el más alto de Latinoamérica y el tercero a nivel mundial, solo superado por el de 73 metros en Sri Lanka, que se localiza en el continente asiático, al sur de la India. Igual al de Río de Janeiro en Brasil, también de 70 metros. Es tres veces más grande al famoso árbol de navidad, colocado cada año en el Rockefeller Center, en Nueva York, de 24 metros. Superior al de Phoenix, Arizona, de 33 metros y superior al de Londres, de 23 metros. En un comunicado, antes de prenderlo, dijeron que es “un árbol tan monumental como la confianza potosina en su gobierno estatal”.

“Entre aromas de pan recién horneado, fritangas y café, en el bullicio de los músicos callejeros y las grúas gigantescas que erigen el Árbol de Navidad y la Villa Navideña, las familias potosinas se pasean y esperan ansiosas a que se ilumine el centro histórico, justo como la confianza en el mando de Ricardo Gallardo Cardona. Cientos de personas alzan su mirada hacia las casetas de las grúas que colocan con paciencia las paredes escarchadas de lo que será el árbol navideño más grande de Latinoamérica en la plancha de la Plaza de Los Fundadores. Alrededor, la gente captura en sus celulares, la enorme labor de trabajadores que desafían la gravedad para armar el símbolo de unidad y esperanza que, junto a la Villa Navideña, serán inauguradas al anochecer, en punto de las 19 horas”.

“Bajo el deseo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona de obsequiarle a las familias potosinas una atmósfera cálida y colorida en la presente navidad, más de 60 paileros, electricistas, soldadores e ingenieros, trabajan noche y día desde el comienzo de diciembre para construir el árbol navideño, que supera en altura al Hotel Panorama. La Villa Navideña deleitará al más de millón de habitantes de la zona metropolitana, también a las familias de las cuatro regiones del estado y turistas que visiten la capital”.

Previo al encendido, el jueves 9 de diciembre, Gallardo y su esposa, la presidenta estatal del DIF, Ruth González, ataviados con suéteres verdes, con motivos navideños, acompañados de un Santaclos y duendes, recorrieron las calles del centro de la ciudad en un trineo, donde repartieron dulces a los asistentes, recargados en las vallas. Les gritaron y tomaban fotos. Flaqueados por elementos de seguridad y funcionarios que les abrieron paso, subieron al tapanco. Al costado se colocó un enorme contacto para encender el árbol. El orador presentó a los invitados especiales, entre los cuales se encontraba el arzobispo, José Carlos Cabrero Romero y el edil de San Luis, Enrique Galindo Ceballos. Después dieron la bienvenida a Gallardo, que dirigió un breve mensaje.

“Estamos orgullosos de ser potosinos, de tener el árbol más grande de México y que nuestro padre Dios, nos quiera todos los días. Muchas gracias, que pasen una feliz navidad y que sea el mejor año, para el mejor estado, San Luis Potosí”. Y de inmediato, junto con su cónyuge, tomó un gran enchufe verde y empezó a contar de manera regresiva, del 10 al uno, para encender el árbol, que solo prendió menos de la mitad de las luces, ante la mirada incrédula de Gallardo, que permaneció quieto unos instantes, en espera de que la falla se arreglara. Por el contrario, ocasionó un apagón en la energía eléctrica, dejó en penumbras toda la plaza y las calles aledañas, por varios minutos. El sonido que transmitía los villancicos, también se afectó. Al volver el alumbrado público, se notó un gobernador molesto, que se pasó a una segunda fila del escenario, de donde se

retiró en forma apresurada. Olvidó al acongojado Santaclos, que intentó sin éxito, mantener la atención del público.

Unos minutos después comenzaron los mensajes de burla e ironía en las redes sociales. Se pudo leer “todo es culpa de la herencia maldita”, frase que ha machacado con insistencia Gallardo y sus colaboradores, para referirse al desastre que le dejó su antecesor, Juan Manuel Carreras, al que culpa de todos sus tropiezos. Otros textos remarcaron, “igual que la cumplidora, se le olvidó pagar la luz a Carreras”. Hicieron comparaciones con otros árboles encendidos en la ciudad, como el de la plaza Tangamanga, donde apareció el mensaje, “con permisa” y se publicó la imagen del pino que luce encendido y armado. Los memes se hicieron presentes, consignaron: “se filtran imágenes donde acabaron el árbol de navidad de Fundadores, San Luis Pinosí”, acompañado con una figura de la ciudad, en la que sobresale el árbol. O una foto de la tierra, donde se mira un pequeño pino y la frase, “Nasa filtra las primeras imágenes del pino de navidad de San Luis Potosí”. O “tiene más focos mi amigo el Crikoso del Oxxo que él árbol de Gallardo”, ilustrado con una placa del pino prendido a medias y la penumbra que lo rodea.

En su afán de aminorar la pifia, el video que se trasmitió en vivo en la página de Facebook de Gallardo y en las redes sociales del área de prensa de gobierno, fue borrado. Lo mismo ocurrió en los medios que controla el funcionario. Buscaron minimizar los errores y ventilaron el nombre de la empresa encargada de elaborar el pino. La representante dio pormenores de la “falla técnica” y prometió arreglarlo lo antes posible. Un día después, el árbol artificial amaneció con la punta chueca, por lo que se procedió a desmontarlo, casi a la mitad, para repararlo. La secretaria de cultura, Elizabeth Torres, prometió que para el domingo 12 estaría listo, lo que no ocurrió. Fue tres días más tarde. El 17 de diciembre, cuando lograron que prendieran todas las luces, un trabajador, apoyado por una grúa, fijó otros adornos al pino más alto de Latinoamérica.

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