Gallardo Juárez despide más de 800 trabajadores. Los sustituye con alfiles que le hacen proselitismo político

1 noviembre, 20173:59 pmAutor: Juan Pablo MorenoCapital Noticias

Autoritario, fuera de la ley, sin argumentos s√≥lidos ni v√°lidos, sin darles la m√≠nima ventaja para defenderse, el alcalde de la capital, Ricardo Gallardo Ju√°rez, ha corrido de manera arbitraria a m√°s de 800 trabajadores para darle cabida a los alfiles que us√≥ en la campa√Īa pol√≠tica a los que ubic√≥ en la n√≥mina a trav√©s de contratos temporales para que no generen derechos ni le exijan las prestaciones del ley como seguro social e Infonavit. A sus adeptos ya los usa para que le hagan proselitismo pol√≠tico en la entidad, con costo al erario, en su intentona de buscar una curul federal o la senadur√≠a.

En la etapa de mun√≠cipe de Soledad, Gallardo desmantel√≥ el longevo sindicato del dirigente Ram√≥n D√≠az Esparza Olivo, que solicit√≥ al congreso local, un juicio de responsabilidades contra el empresario pollero y su hijo, Ricardo Gallardo Cardona, por violentar el tabulador de salarios, escalaf√≥n y servicios m√©dicos. Los acus√≥ de despedir de manera absurda a m√°s de 300 empleados de la tercera edad, como ‚Äúparte de su estrategia para alcanzar la gubernatura‚ÄĚ. Cuando el empleado se negaba a firmar un artificioso finiquito, lo visitaban sicarios en el domicilio donde le advert√≠an que su esposa podr√≠a quedar viuda sin beneficio alguno. Hostigado y amenazado, D√≠az termin√≥ por hacerse a un lado. Lo supli√≥ el dirigente del sindicato ‚Äúdemocr√°tico‚ÄĚ, el chofer b de catastro, Jorge Varela Garc√≠a.

Experto en pisotear los derechos de los trabajadores, Gallardo Ju√°rez ten√≠a como prop√≥sito repetir la haza√Īa en la capital. Con el respaldo de sus mecenas, el maximato Horacio S√°nchez Unzueta, el ex gobernador Fernando Toranzo y el ahora diputado federal, C√°ndido Ochoa Rojas, Gallardo promovi√≥ a la ex s√≠ndica de Soledad, Guadalupe Cervantes Gamboa, como presidenta del Tribunal Estatal de lo Contencioso Administrativo, su testaferra para no tener consecuencias adversas como inclemente verdugo. En su tarea de correr empleados de manera il√≠cita, se vali√≥ otra vez del oficial mayor, su compa√Īero de bachillerato, No√© Lara Henr√≠quez. Us√≥ impune a la directora de recursos humanos, Cinthya Guadalupe Armenta Mel√©ndez, a la que algunos afectados la ubican como su nuera, casada con Alan Gallardo, que no aparece en la n√≥mina.

Armenta tiene de brazo derecho a Gildardo Casta√Īeda Moreno, el encargado de correr a aviadores, los que laboran por contrato, honorarios, sindicalizados o de base que se negaron a recibir una paga menor o firmar de manera voluntaria el intempestivo retiro. En todos los careos, usa siempre a ‚Äútestigos eternos‚ÄĚ, que tienen la cualidad de conocer a detalle los cientos de querellas. Los defensores de las v√≠ctimas relatan que no obstante dominar la estructura de despidos fuera de la norma, Gallardo es vulnerable en todas las fases de las querellas laborales. Sus adeptos podr√≠an ser demandados por falsas declaraciones, alterar documentos, fraude y asociaci√≥n delictuosa. Reclaman que el gobernador Juan Manuel Carreras no se preste a las sucias maniobras, ya que tiene bajo su f√©rula el Teca. A menos que estime, todav√≠a est√° en deuda con Gallardo, que lo ayud√≥ a ganar la gubernatura, con al menos 100 mil votos que cruz√≥ a favor del candidato del PRI, en detrimento del abanderado del PRD, Fernando P√©rez Espinosa, que estuvo derrotado antes de inscribirse a la contienda.

Al igual que lo hizo con D√≠az Esparza en Soledad, Gallardo dobl√≥ f√°cil al dirigente del sindicato mayoritario, Jos√© Guadalupe Valencia, que al principio se mostr√≥ reacio a obedecerlo. Incluso se atrevi√≥ a denunciar que tem√≠a ser levantado, por la oscura fama que arrastra su nuevo jefe, que le ech√≥ encima a su ariete pol√≠tico y golpeador de enemigos en las redes sociales, el feroz herrero, Jes√ļs Rafael Aguilar Fuentes. Le exigi√≥ por la ley de transparencia, el manejo de las cuotas sindicales en los m√°s de 20 a√Īos que tiene como l√≠der sin contrapesos, donde no ha habido elecciones, son nulos los informes financieros y se ignora el destino de los incentivos para deportes, festejos tradicionales, juguetes y comidas. Aguilar acus√≥ a Valencia se haberse enriquecido con el cargo, al tener veh√≠culos modernos y costosos, cuentas bancarias, propiedades y negocios.

Desde que se cre√≥ el sindicato, apenas ha tenido dos l√≠deres. El primero, Valent√≠n Zavala, que se entroniz√≥ gracias al respaldo del ex alcalde y magnate del acero, Miguel Valladares Garc√≠a, lo que le permiti√≥ amasar una gran fortuna. Despu√©s Zavala apareci√≥ como dirigente sindical en los ayuntamientos de Santa Mar√≠a y Villa de Reyes, donde era de manera simult√°nea, asesor de los alcaldes en turno. Al cobijo de Zavala se gest√≥ el barrendero del mercado Revoluci√≥n, Guadalupe Valencia, que ahora niega su humilde origen y se ostenta como ingeniero en sistemas, pero es incapaz de conectar la computadora que usa. Mejor recurre a la habilidad de sus compa√Īeros de servicios administrativos. Jam√°s se encuentra en las oficinas. Las adiestradas secretarias lo justifican, argumentan que anda en marat√≥nicas asambleas o recorre las diversas dependencias. Lo cierto es que se volvi√≥ ap√°tico. Omiso y lejano a las demandas de su gremio. Su principal tarea es llevar y traer a su c√≥nyuge de la casa a las oficinas del DIF municipal, que se ubican a pocos metros.

Los mismos afectados han ventilado que el n√ļmero de despedidos podr√≠a llegar a los mil 300. Han encontrado mayor respaldo moral y asesor√≠as certeras con el l√≠der del sindicato minoritario, √ďscar Esparza, quien les ha recomendado, juntarse y solicitar la salida de Valencia, por incompetente. Tambi√©n lo ha puesto en evidencia el litigante Jorge Luis Carmona, ex representante legal de la universidad aut√≥noma, que maneja el expediente de varios desbancados. Ya interpuso una queja en la Comisi√≥n Estatal de Derechos Humanos. Pero un hijo de Valencia que labora en ecolog√≠a, fue corrido el 6 de diciembre del 2016. El padre capitaliz√≥ el coraje y desencanto de sus olvidados compa√Īeros y el 8 encabez√≥ una protesta a la entrada de la unidad administrativa donde despacha Gallardo. Cuando su consangu√≠neo regres√≥ al cargo, se le olvid√≥ la tragedia de los dem√°s. Algunos trabajadores, despu√©s de tanto buscarlo sin √©xito, lograron atraparlo a la salida de las instalaciones. Prometi√≥ defenderlos, pero tambi√©n les sugiri√≥ contratar un abogado personal cuyo costo deben absorber. Como pas√≥ con la educadora Rosa Mar√≠a Mart√≠nez Rocha, que despu√©s de 22 a√Īos de labores, fue corrida de repente, del jard√≠n de ni√Īos Estefan√≠a Casta√Īeda. Adelant√≥ que si prevalece la justicia, el edil puede perder la mayor parte de los juicios, ya que debe cubrir millonarias indemnizaciones, lo que equivaldr√≠a a la quiebra absoluta del ayuntamiento.

Aunque jug√≥ un papel esencial en el triunfo de Gallardo como coordinador electoral de los Magueyes, no se salv√≥ de la guillotina el ex trabajador de desarrollo social y de comercio, C√©sar Mercado. Denunci√≥ que las 800 personas que ha corrido el edil, las supli√≥ con operadores a los que ya asign√≥ labores proselitistas en varias partes de la entidad donde juega un papel protag√≥nico el orador Rafael Aguilar y la diputada local Graciela Gayt√°n. Mercado denunci√≥ que Gallardo lo expuls√≥ porque le empez√≥ a exigir, cumpliera algunas promesas de campa√Īa en la colonia Los Vergeles, donde solicitaron una unidad deportiva y m√≥dulos de vigilancia. Revel√≥ que a los activistas, nunca les pag√≥ un centavo en la etapa de proselitismo a cambio de la infraestructura que no lleg√≥.

La regidora del ayuntamiento de la capital, Marcela Zapata Su√°rez del Real, denunci√≥ que Gallardo oculta la n√≥mina, lo que impide constatar los ahorros financieros producto de su pol√≠tica intimidatoria de renuncias forzadas. Su conducta fue censurada por Aguilar Fuentes, que atac√≥ a su padre, el ex edil Alejandro Zapata, que cay√≥ en las provocaciones de comparar desempe√Īos con el empresario pollero. Zapata, junto con su correligionario Marcelo de los Santos, fueron los art√≠fices de los puentes que cruzan la capital y agilizan el tr√°fico vehicular. El bi√≥grafo del controvertido edil, Rafael Aguilar, plante√≥ antes que su mecenas estaba en una encrucijada: ‚Äúhace obras o le da de tragar al pueblo. Y no lo dejar√° morir de hambre‚ÄĚ. Al saberse en desventaja, Gallardo remat√≥ que no se comparaba con perdedores, ya que Zapata fue vencido en la contienda por la gubernatura por el galeno de baj√≠simo perfil, Fernando Toranzo. En su √ļltima cruzada por la alcald√≠a, lo derrot√≥ el novato ex rector de la universidad aut√≥noma, Mario Garc√≠a, al que Gallardo, perjur√≥, iba a meter a la c√°rcel por sus incontables latrocinios. El operador pol√≠tico, C√©sar Mercado, resalt√≥ que Gallardo tiene la nariz m√°s larga que Pinocho.

La estrategia de Gallardo Ju√°rez de pisotear los derechos de los trabajadores la dise√Ī√≥ en el amplio contexto de sus ambiciones por alcanzar la gubernatura. Para amasar mayores fondos p√ļblicos y como sabe que la n√≥mina absorbe hasta el 80% del presupuesto, en su agenda personal era urgente quitarse el lastre que podr√≠a coartar sus aspiraciones pol√≠ticas. Hasta diciembre del 2016, enfrentaba 476 juicios labores, de los cuales se le adjudican 308, los restantes se remontan a los ex ediles Jorge Lozano, Victoria Labastida y Mario Garc√≠a. Aunque controla Soledad a trav√©s de su marioneta Gilberto Hern√°ndez Villafuerte, en sus lances de megaloman√≠a, plante√≥ que podr√≠a juntar en uno solo los dos ayuntamientos. Entonces decidi√≥ desaparecer el Instituto Municipal de Planeaci√≥n al que consider√≥ un elefante blanco, para crear un ente de car√°cter regional, lo que le ayudar√≠a a extender de manera simult√°nea su cacicazgo. Al alcalde de Cerro de San Pedro, Jes√ļs Nava, le facilit√≥ en comodato varios camiones para la basura. En Villa de Reyes, el municipio que se convertir√° en el bot√≠n de oro, por el crecimiento de la zona industrial, busca insertar como alcalde a la diputada federal √Črika Briones. Tiene bajo su f√©rula al edil de Ahualulco, Federico Monsiv√°is, al de Mexquitic de Carmona, Juan Antonio Ram√≠rez y al de Zaragoza, Xavier G√≥mez, a los que utiliz√≥ para crear el llamado Instituto Metropolitano de la Juventud, lo que sirvi√≥ para relanzar a su hijo Ricardo Gallardo Cardona en el auditorio Miguel Barrag√°n, repleto de acarreados, como aspirante a sucederlo en el cargo o conseguirle una curul federal.

Ninguna autoridad ha sido capaz de frenar al influyente binomio por las constantes violaciones a las leyes electorales, de hacer proselitismo adelantado con fondos p√ļblicos. Se suman a la larga lista de v√≠ctimas que alegan su temor a ‚Äúser levantados‚ÄĚ. Mostr√≥ mayor car√°cter la directora de la primaria Jos√© Obispo, la profesora Roc√≠o M√©ndez L√≥pez, que impidi√≥ a los ni√Īos el uso de mochilas y √ļtiles escolares que cargan la leyenda ‚ÄúPollitos a la escuela‚ÄĚ, ya que se exalta de manera abierta la figura de Gallardo Cardona al que se le conoce con el mote de ‚ÄúPollo‚ÄĚ. El inmueble se ubica en Camino a San Jos√© del Barro, por lo que el alcalde de Soledad, Gilberto Hern√°ndez Villafuerte, indignado, destac√≥ que la maestra podr√≠a ser destituida del cargo despu√©s de interponer una queja ante la secretar√≠a del ramo educativo y la Comisi√≥n Estatal de Derechos Humanos. Tan s√≥lo del Implan, Gallardo Ju√°rez dej√≥ en el desempleo a 24 personas que se defienden con abogados particulares. Exigen los reinstalen o indemnicen. Hay juicios millonarios que han perdido las alcald√≠as, lo que las paraliza para ejecutar obras. Sobran los testimonios de las vejaciones del autoritario edil. Est√° el caso de la trabajadora Olivia Graciela D√≠az, que tiene el n√ļmero de n√≥mina 4086. Su calvario se difundi√≥ en las redes sociales.

Lament√≥ mirar las filas de despedidos a los que ofrecieron reducir el salario o de plano quedarse en la calle. Reclam√≥ que nunca les dieron un documento por escrito donde constaran las razones de su salida. La afectada ten√≠a ingresos mensuales casi por 18 mil pesos. Los verdugos del alcalde le ofrecieron, sin opciones para negociar, 12 mil 222 pesos. ‚ÄúNo es legal lo que me hicieron. Sent√≠ una gran impotencia al verme humillada, despu√©s de 22 a√Īos de trabajar de manera honrada. Me dieron un trato indigno. Soy cabeza de familia. Por tanto estr√©s, ahora estoy enferma del coraz√≥n. Vivo con miedo de que alguien apareciera con alguna amenaza, como pas√≥ con otros compa√Īeros. Estoy en contra de lo que hace Gallardo Ju√°rez, ya que afect√≥ mis intereses, al quitarme el sueldo y trabajo. Me hace sentir in√ļtil. Les digo a los dem√°s que hagamos a un lado el temor. Si algo nos pasa, es obvio a quien responsabilizar. El culpable es el ayuntamiento que maneja Gallardo‚ÄĚ. En el video, se public√≥ una leyenda donde se establece que el edil le regal√≥ a la fantasmal proveedora Sandra S√°nchez Ruiz, 34 millones de pesos en la compra de medicamentos que no existen.

La empleada Dolores M√©ndez D√≠az, n√ļmero de n√≥mina 11377, resalt√≥ que sufri√≥ una de las experiencias m√°s desagradables de su existencia cuando le dijeron que la buscaba el coordinador de recursos humanos, Gildardo Casta√Īeda, para informarle que hab√≠a quedado fuera del ayuntamiento. Su finiquito y aguinaldo ser√≠an negociados. ‚ÄúHay muchas situaciones turbias de Gallardo que no salen a la luz p√ļblica. No predica con el ejemplo al afectar a los trabajadores‚ÄĚ. Un an√≥nimo destac√≥ que nunca hab√≠an tenido un edil ‚Äútan nefasto. No le import√≥ correr gente que ya cumpli√≥ su ciclo laboral. Deber√≠a estar preocupado por entregarles sus pensiones. Opt√≥ correrlos. Vivimos el acoso constante. A varios los amenaz√≥ de muerte. Les dijeron que firmaran la renuncia o podr√≠an perder un hijo‚ÄĚ. Citaron una frase del columnista de La Jornada nacional, Julio Hern√°ndez L√≥pez, que lo llam√≥ opaco, con un manejo dudoso de los recursos. Un discapacitado revel√≥ que de repente, Cinthya Armenta y Casta√Īeda, le dijeron que estaba fuera de la n√≥mina. No lo liquidaron ni le dieron alg√ļn escrito donde explicaran las causas del forzado retiro. Adem√°s, lo boletinaron en la ‚Äúcarpeta roja‚ÄĚ para ya no darle medicamentos que le ayuden a tratar la diabetes. Lament√≥ que los insumos ni siquiera son de patente, ya que apenas le entregaban muestras farmac√©uticas. Los subordinados de Gallardo le dijeron que su jefe no est√° acostumbrado a cubrir indemnizaciones. Otros personajes ominosos los presionaron a firmar, ya que le podr√≠a suceder alg√ļn accidente. ‚ÄúCon Gallardo Ju√°rez no se juega‚ÄĚ, remarcaron. La v√≠ctima culp√≥ de su salida a la directora de turismo, Patricia V√©liz, que ‚Äúno soporta a los guebones. Me discriminaron por usar muletas. Analizo poner una demanda de juicio pol√≠tico contra el edil, por violentar mis derechos humanos‚ÄĚ.

 

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