Francisca Reséndiz y su esquipo, testigos de las transas electorales

5 julio, 20219:10 pmAutor: Paola Moreno GuzmánCapital Municipios Noticias

La ex aspirante de Morena a la gubernatura de San Luis Potosí, Francisca Reséndiz Lara y un grupo de observadores electorales, denunciaron una serie de anomalías que presenciaron en la jornada del reciente 6 de junio. Destacan la compra de votos, agresiones, relleno y saqueo de urnas e inclusive pérdidas humas. Las autoridades nunca aparecieron, no garantizaron la mínima seguridad y el derecho de los ciudadanos a votar sin zozobra. Las fallas las sustentaron con fotos, audios y videos. Registraron la muerte de un joven de 19 años en la comunidad del Jobo, en Xilitla. Cerca de las dos de la mañana, se reportó una riña entre simpatizantes del PAN y Morena.

En Ciudad Fernández, en la escuela primaria Vicente Guerrero, sección 247, se quemaron todas las boletas para gobernador. En Cárdenas, en la sección 90, en el jardín de niños Francisco González Bocanegra, se reportó un hombre con arma de fuego. En Rayón, en el sector 817 y 819, en la calle Galeana, contaron los votos a oscuras. En la capital, en la sección 808 de la colonia Guanos, en la escuela primaria Club de Leones, la casilla fu baleada por hombres armados. En la calle Huachichiles 968, en la escuela primaria, dejaron en una hielera, una cabeza de puerco y una cartulina con mensajes intimidatorios. En la sección 792, en la escuela primaria de la calle de Moctezuma, se observó la compra de votos por simpatizantes del partido Verde. En la sección 855 de la escuela primaria Díaz de León, no permitieron el acceso a ciudadanos vigilantes.

En la sección 875, calle Colimas sin número, no se instalaron las casillas. En Soledad, en la sección 904, calle Uresti, se reportaron agresiones a los ciudadanos encargados de las casillas. En la sección 1261, en la avenida México, en la primaria Juan Díaz, amenazaron a los vigilantes. Les dijeron que iban a levantarlos por querer estar presentes en el conteo de votos. En la sección 1399 del Instituto Tecnológico Regional, el partido Verde pagó el voto a 300 pesos. En Aquismón, gente armada, impidió entrar y salir de la casilla. Reséndiz señaló que la unión del poder político, los tribunales y la mafia del poder, cada vez dejan más insatisfechos y con miedo a los ciudadanos en cada elección que se lleva a cabo. “Además de ser descarados a la hora de cometer sus fraudes, mienten de manera desvergonzada. A las 8 de la noche del 6 de junio, ya se proclamaban todos los candidatos ganadores y todavía no se llevaba ni el 1% de los votos computados”.

Además, muchas casillas cerraron hasta las 10 de la noche. Cerca de 1365 casillas no se instalaron a la hora que la gente quiso ejercer su derecho al voto. Reséndiz y su grupo metieron impugnaciones en contra de la candidatura de Morena meses atrás y apenas dos días antes de las elecciones, les notificaron 2 de las 4. La respuesta del tribunal estatal fue que estuvieron fuera de tiempo, lo que no es cierto. “Nos dejan claro, una vez más, cómo se maneja la mafia del poder. No les gusta cumplir la ley. El Consejo Estatal Electoral y su presidenta, Laura Elena Fonseca, actuaron de manera tibia. No fueron autónomos. Los jueces y el poder legislativo, al final se unen para darle una estocada más a los potosinos”.

Estableció que cerca del 40% de los pobladores, no fue a votar. En algunas casillas se registró el 9, 12 ó 24% de asistentes. No obstante, en muchas casillas hubo votos muy por encima del listado nominal. “Sabemos a lo que nos enfrentamos, nadamos contra la corriente, porque nos oponemos a que se burlen y perjudiquen a los ciudadanos. Es por lo que denunciaremos con pruebas todo lo sucedido antes, durante y después del proceso electoral y se hagan las sanciones correspondientes. Sin duda, el gobierno entrante, se caracteriza por estar bañado en sangre”.

Por su parte, el observador Guillermo Medina Hernández, destacó que junto con sus compañeros, recibieron trabas para ser acreditados. Incluso fueron amenazados para que no estuvieran cerca de las votaciones. “Decidimos participar y hacer las labores de vigilancia por nuestra parte. Nos desplazamos por casi todas las regiones del estado, para recabar evidencias de las acciones que nos parecían incorrectas. Por no tener un permiso institucional, se nos complicó el trabajo, ya que en algunas casillas nos negaron el acceso”.

“En Cárdenas, una de las compañeras y el resto del grupo, fuimos intimidados por un sujeto armado que nos persiguió a cada una de las casillas que visitamos. A la hora del conteo de votos, muchos funcionarios lo hicieron en completa oscuridad, con el pasadero constante de camionetas grandes, sin placas y vidrios polarizados, de las que descendían y ascendían diferentes sujetos. Hubo casillas donde no entregaron resultados, porque nunca se estuvo de acuerdo con los conteos. Otros compañeros visitaron Matehuala, donde las casillas empezaron abrir alrededor de las 11 de la mañana, por falta de funcionarios”.

En Vanegas, algunas casillas no correspondían con el domicilio que señaló el consejo electoral. Un sujeto de lentos oscuros, con pasamontañas y cachucha, los siguió e intimidó, por lo que abandonaron el lugar. En Cedral, la representante de casilla, al cierre de las votaciones y sin haber realizado ningún tipo de conteo, tomó el acta y se la llevó. Argumentó que ya estaban los resultados. El coordinador de la zona huasteca, Ernesto Gutiérrez, argumentó que desde hace muchos años, han sido blanco de ataques por parte de grupos caciquiles, que son respaldados por el Instituto Nacional Electoral y el Consejo Estatal Electoral, que los dejan actuar de manera arbitraria.

“Las autoridades electorales no capacitan con eficacia a los funcionarios de casillas ni aplican sanciones a los responsables. No siguieron ningún tipo de protocolos de seguridad contra el Covid. Cerraron las casillas cuando había mucha gente en la fila. No se presentaron los funcionarios en las casillas y pusieron al que se les antojó, sin estar preparados. Las agresiones hacia mis compañeros e intimidaciones fueron constantes. No se dio la democracia de la que tanto hablan. Quedaron mucho a deber. Pero no debemos bajar la guardia, tenemos que seguir con las denuncias. Todos merecemos un mejor futuro para nuestras familias, para lograrlo, tenemos que levantar la voz”.

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