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Falta apoyo para equipos de protección

22 mayo, 20205:16 pmAutor: Elida Mendoza VillanuevaCapital Municipios Noticias

En la entidad, está expuesto a riesgo de contagio, 40 % del personal de salud, al no contar con equipo de protección contra riesgos biológicos, como dicta la Organización Mundial de la Salud. Existen 34 centros que fueron reconvertidos en Unidades Monitoras COVID-19. Médicos y enfermeras no recibieron insumos básicos como overoles, cubre bocas N-95, guantes, gorros, mascarillas ni cabinas para tomas de muestra.

Según declaraciones del gobernador Juan Manuel Carreras y la directora de los servicios de salud, Mónica Liliana Rangel, el sistema público y de seguridad social se conforma de mil 332 médicos especialistas, 2 mil 921 médicos generales, 6 mil 488 enfermeras y enfermeros y 28 inhaloterapistas. En el sector privado, se cuenta con 89 médicos especialistas, 501 enfermeros y 5 inhaloterapistas. La autoridad sanitaria confirmó que el 40% del personal público será asignado a la atención de la contingencia y se reforzará la plantilla con 780 nuevas contrataciones.

Al inicio, tampoco los dotaron de gel anti bacterial ni cubre bocas, por lo cual el personal tuvo que comenzar a comprar su equipo para evitar contagios. En el artículo 19 de la Ley Federal de Salud se establece que la federación y los gobiernos de las entidades federativas, de conformidad con las disposiciones legales aplicables, aportarán los recursos humanos, materiales y financieros que sean necesarios. Además, en el artículo 130 de las Condiciones Generales de Trabajo de la Secretaría de Salud, establece que es obligación de la instancia proporcionar a los trabajadores los útiles, instrumentos, materiales en suficiente calidad y cantidad.

Para el 10 de abril, el gabinete económico y financiero aún no había determinado la reconversión del presupuesto de salud para atender la pandemia del covid 19. Luego se anunció sin especificar, la adquisición de equipo, destinado de la siguiente manera: 134 mil 500 piezas para los servicios de salud, 17 mil 737 para el IMSS bienestar, 132 mil 652 piezas para IMSS Ordinario, 13 mil 135 para el ISSSTE, 28 mil 356 para el sector privado, dando un total de 326 mil 386 piezas. Apenas dijeron que se adquirió material para sanitizar y lo distribuyeron de la siguiente manera: 128 mil para salud, 12 mil para IMSS Bienestar, 30 mil para IMSS ordinario, 19 mil para el ISSSTE y 38 mil para el sector privado, dando un total 227 mil.

Los servicios de salud constan de 170 centros de salud, de los cuales 34 fueron reconvertidos. Carreras López dijo que aunados a las clínicas del IMSS e ISSSTE, más las instituciones privadas, dan un total de 112 Unidades Monitoras de COVID-19. Mencionó tener preparados hospitales y equipamiento, pero no se vigilaron que las unidades monitoras dependientes de los servicios de salud contaran con lo básico para afrontar la pandemia. Las unidades monitoras son las primeras en recibir los casos sospechosos de COVID-19 para remitirlos a los hospitales correspondientes, pero son las menos favorecidas. Tienen contacto directo con casos sospechosos, los exploran, diagnostican y de ser necesario, toman la prueba sin contar con el equipo de protección adecuado según la Organización Mundial de la Salud.

La falta de apoyo no merma el compromiso profesional de todo el personal de las unidades monitoras, los trabajadores adquirieron gel anti bacterial, equipo de protección personal y donaciones de diferentes fuentes, aunque la mayoría se destina a los hospitales. La respuesta a sus exigencias es que no es indispensable a pesar de que en otras partes del país y el mundo, ya han muerto por contagio. El 11 de abril, el director de salud pública, Miguel Ángel Lutzow Steiner, confirmó que una enfermera del Hospital Central dio positivo al covid-19 luego de que tuvo contacto con un paciente. El funcionario dijo que había 38 médicos y enfermeras de hospitales públicos y privados en aislamiento preventivo. La mitad del nosocomio.

Al seguir la tendencia nacional, los médicos en San Luis Potosí, en el IMSS se quejaron, los del sector salud comenzaron a comprar su equipo, pero pronto se agotaron. Amigos, ciudadanos, organizaciones, comenzaron a responder, donaron lo que podían, pero dirigieron la estrategia a los hospitales. Carreras mencionó: “lo más importante es luchar en conjunto para resguardar la vida de los  potosinos. En el esfuerzo participan la Secretaría de la Defensa Nacional, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, la Secretaría de Salud y el DIF Estatal e instituciones privadas”. Sin embargo, no especificó cómo dotaría a los que trabajan en las unidades monitoras, expuestos al riesgo de contagio todos los días, junto con sus familias.

La falta de equipo pudo comprobarse en un recorrido para solicitar atención médica y verificar, sin intermediarios, cuál es la realidad. Antes se buscó entrevistar a los directivos, pero se negaron. Optamos por la visita en calidad de usuarios y en pláticas de pasillo, obtuvimos informes de cómo se organizan para comprar el equipo. Rangel señaló que en la tercera fase de la pandemia, el plan de reconversión de los centros de salud, clínicas del ISSSTE, IMSS e instituciones privadas, se cimentaría con 7 unidades centinelas, 14 hospitales generales, 9 hospitales covid y se sumaría el nuevo Hospital Central. Aseguró que todos cuentan con personal preparado y equipo médico y de asistencia necesaria para atender la demanda.

El Hospital Central, ya Hospital Covid, está bajo las disposiciones de la Secretaría de la Defensa Nacional, los militares custodian las instalaciones bajo el Plan DN-III. Rangel ni Carreras han informado cuánto se destina para cubrir la pandemia. El ejecutivo habló de 50 millones de pesos, pero fueron para reacondicionar 11 vehículos pick up del DIF Estatal, comprar 7 unidades para el programa de epidemiología de los servicios de salud y poner en operación 27 ambulancias.

El estado no destinó recursos para comprar equipo de protección para sus empleados. No obstante, anunció una estrategia económica para atender la contingencia sanitaria que contempla un paquete de apoyos fiscales y económicos por 2 mil 300 millones de pesos, para beneficiar a los sectores sociales, turísticos, comerciales, empresariales y gente vulnerable. El gobierno federal asignó 200 millones de pesos a San Luis Potosí para atender la pandemia, pero tampoco especificó en qué rubros se aplicarán y quedó claro que tampoco son suficientes.

 

 

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