El sindicalismo potosino al poder…

13 mayo, 20219:19 pmAutor: Francisco Parra BarbosaCapital Noticias Opinion

Francisca Reséndiz Lara será la primera mujer sindicalista en convertirse en gobernadora de San Luis Potosí, será entonces también la primera mujer gobernadora del estado, en lo que tiene de existir como unidad política soberana, 429 años. La situación histórica rompe todos los hitos previsibles, nadie lo esperaba ni avizoró. Apenas en octubre pasado de 2020, varios sindicatos independientes la propusieron como la candidata de morena a la gubernatura. Meses después, luego de inscribirse el 4 de diciembre, para el 30 ocupaba ya el primer lugar entre 13 aspirantes, todas las encuestas la favorecían. Hoy, Francisca Reséndiz Lara es la candidata auténtica y legítima para ganar con el respaldo popular. Le ayuda su trayectoria política, el contexto social y el cambio de régimen lo justifica. Además, la razón histórica lo mandata.

Pero la lucha no inició hace unos meses, ni siquiera años, es el logro de un largo camino. San Luis Potosí ha sido protagonista, pero es también resultado de un amplio y nutrido movimiento mundial dónde los trabajadores y el sindicalismo han impulsado la revolución de las conciencias, la de clase social, el resquebrajamiento de sistemas opresores y violadores de los derechos humanos y laborales. En síntesis, Francisca Reséndiz representa la lucha por la justicia, la dignidad humana y la búsqueda del bien común, las bases del estado moderno y de nuestra civilización. Han sido dos grandes iconos del sindicalismo los que han abierto brecha para llegar al poder desde el seno mismo de los trabajadores, Lech Walesa en Polonia y Luis Inacio Lula Da Silva en Brasil, ambos líderes que se abrieron paso para llegar a la presidencia de sus respectivos países.

Lech Walesa o Lec Valesa, desde el Sindicato Solidaridad, logró impulsar el sindicalismo independiente y combatió la opresión en Europa del Este, donde se reconoció el derecho de los trabajadores a organizarse para vivir con dignidad y decoro. Valesa incluso fue reconocido con el premio Nobel de la Paz. Su lucha no fue fácil, si recordamos que en los años 80, la Guerra Fría no daba margen de maniobra para vivir con libertad. Por tal razón, merece el reconocimiento al exhibir a un régimen que se jactaba de presumir una política de respeto al proletariado, mientras en la realidad, la dictadura totalitaria era el pan de cada día. Lech Walesa se mantuvo firme y con el apoyo de la base trabajadora, echó abajo al régimen, logró hacerse del poder en Polonia desde la lucha sindical.

En Brasil, Lula prometía que si llegaba al poder, la gente comería tres veces al día. Pareciera una simple promesa, pero en un país tan contrastante de riqueza natural exuberante y de extrema pobreza económica entre sus habitantes, la repartición de la riqueza resultaba insultante por el grave desequilibrio. La propuesta de Lula atendía a uno de los muchos asuntos pendientes de justicia social. Los grandes monopolios y los terratenientes no vieron con agrado al líder sindicalista que provenía de una lucha de izquierda, que al final fue electo y reelecto presidente de la república.

Vino a significar el cambio de paradigma en la zona, Argentina, Bolivia, Venezuela, Uruguay, Chile, entre otros, alcanzaron llevar al poder a otros líderes que congeniaban con las demandas sociales y políticas de las mayorías trabajadoras, indígenas y populares de Sudamérica y América Latina. Defendieron las luchas históricas contra el control de grupos elitistas, totalitarios y expoliadores, que desde siempre se comportaron contrarios a los derechos e intereses de nuestros pueblos originarios.

Lec Valesa como Lula lograron demostrar que los liderazgos sindicalistas pueden organizar el gobierno e impulsar el desarrollo, ambos erradicaron la pobreza como uno de sus muchos logros. Lula sacó a millones de la extrema miseria y crecer el Producto Interno Bruto al grado de colocar a Brasil como una potencia mundial. Demostró que la trayectoria desde el sindicalismo, aporta la honestidad y sensibilidad que se transformaron en logros económicos para su país, al atender a los grupos vulnerables, acabar el hambre e incluso ser un actor internacional en conflictos bélicos para que se resolvieran en forma pacífica.

Las transformaciones desde Sudamérica apenas se hicieron presentes en México hasta muy reciente, es innegable que la lucha del sindicalismo de otras regiones, impactó en el país para dar el salto y lograr que la

denominada Cuarta Transformación fuera posible en 2018. No se entiende el triunfo de Andrés Manuel López Obrador sin que el pueblo de México percibiera posible que la izquierda llegara al poder bajo el ejemplo de Lula, Evo Morales, Los Kirchner y Bachelet entre muchos otros. En el 2021, se juega el fortalecimiento de la izquierda en el poder, no se pueden ignorar liderazgos como el que representa Francisca Reséndiz Lara, líder sindicalista independiente, los últimos 30 años, cuya trayectoria se acredita al frente de un sindicato y su enorme lucha a favor de miles de familias trabajadoras. Se le han incorporado otros sindicatos independientes del sector gubernamental, educativo, industria y servicios. El ejemplo de Reséndiz ha permeado en otros sectores, convirtió al sindicalismo en el símbolo para abrir brecha por los derechos, el desarrollo económico y la justicia social.

Tal ayuda acompañó desde un inicio al movimiento de López Obrador. Hoy da la batalla por la unidad, legalidad, honestidad, dignidad, la valentía y la justicia. Reséndiz Lara representa en San Luis Potosí la lucha contra los oligopolios políticos y económicos, el enfrentamiento de los trabajadores contra los más oscuros intereses depredadores y explotadores, en síntesis, es la lucha del pueblo potosino por alcanzar su libertad, autodeterminación, desarrollo económico y político. El sindicalismo potosino busca alcanzar el poder, es el lógico desenlace histórico de una ardua y larga lucha. No se puede entender por tanto que la Cuarta Transformación y el cambio de régimen en San Luis Potosí sea posible sólo si va de la mano de quienes de forma legítima, han enfrentado a la mafia del poder y saben, tienen las horas y minutos contados, porque se tienen que ir, ¡ya!

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