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Tiene más de 9 años desaparecido, César Alberto Sánchez Landaverde

5 septiembre, 201910:09 pmAutor: La NoticiaCapital Destacada Municipios

La señora Paulina Martínez Landaverde busca desde hace más de 9 años a su hijo César Alberto Sánchez Landaverde, pasajero del autobús Pirasol que salió de Valles el 17 de marzo del 2010 y desapareció junto con otras 29 personas, de los cuales dos eran choferes. Se dirigían a Miguel Alemán, Tamaulipas, de donde los coyotes los cruzarían a Estados Unidos. La unidad y sus tripulantes fueron detenidos por un comando armado cerca del poblado Los Valadeces. Es lo último que se supo de las víctimas.

Sánchez, entonces de 29 años, tenía varios meses de volver deportado a su comunidad de San José del Viejo en Tamasopo. Era la segunda vez que regresaba en más de 10 años de radicar en Carolina del Norte, a donde había emigrado a los 18 años, seducido por el sueño americano que le habían narrado otros familiares. Lo esperaban su esposa y tres hijas de 9, 6 y un año. Pero ya nunca supieron su paradero.

César Alberto Sánchez era el mayor de 6 hijos de la señora Martínez. Estudió hasta la secundaria y después decidió marchase. Laboró como mecánico. La madre trata de mostrarse fuerte. Pero no puede evitar que la voz se le quiebre y sus ojos claros se aneguen de lágrimas, al contar que su hijo partió a buscar una mejor vida de la que podía aspirar en el rancho, donde la mayoría eran jornaleros, como su padre. “Mi hijo es alto, muy amable y servicial. Nunca se metía en pleitos. En Estados Unidos se juntó con mi nuera y tuvieron a sus hijas. La mayor cumplió 18 años”.

Cuenta que a su hijo, un cuñado le recomendó al enganchador Arturo Mayorga, que operaba en Valles y otros municipios huastecos. En otra ocasión lo había contratado. Le dijo que no los hacía caminar mucho en el trayecto y cobraba 2 mil dólares, por lo que decidió irse en el autobús que usaba. Precisó que a los 3 días de partir, viajó a la cabecera municipal a hablar por teléfono a una hermana que radica en “el otro lado”. Le informó que no había llegado el sobrino, por lo que decidió indagar con su compadre Santiago de la Torre, cuyo hijo, Enrique de la Torre Netro, se fue de compañero en la misma unidad. Juntos acudieron a las oficinas de la Procuraduría General de Justicia en busca de noticias, sin ningún éxito.

Presentaron la denuncia por desaparición en Valles, San Luis y Tampico, donde solo les dieron largas. Martínez refiere que en varias ocasiones buscó a los ex ediles Juan José Ortiz Azuara y Jorge Terán, para que le consiguieran una cita con el procurador o gobernador y plantearles en forma directa el caso, pero nunca la atendieron. Denunció que funcionarios de la mesa 3 del ministerio público de Valles se portaron omisos. Sólo les pedían datos, pero no investigaron.

Los sometieron a supuestos estudios de ADN, cuyos resultados nunca les dieron. Hace dos años, como integrantes del colectivo Voz y Dignidad por Nuestros Desaparecidos, empezaron a notar avances en las indagatorias. “Al inicio de la búsqueda, fuimos durante varios meses a la empresa de autobuses Pirasol. Hablamos con el dueño, que nunca nos informó ni apoyó en nada. Cuando recuperó la unidad, no avisó a los familiares de las víctimas. ¿Cómo es posible? No trasladó pollos o puerquitos, eran personas. Me he dado cuenta que si a la autoridad le interesa resolver un delito, encontrar o rescatar a una persona, actúa y lo resuelve. Pero en el caso nuestro, nos ignoraron”.

La señora Paulina Martínez, a raíz de la ausencia del hijo, decidió establecerse en el ejido Crucitas, en Valles. Participa en las búsquedas de desaparecidos que realizan en forma conjunta colectivos y autoridades en varios estados del país. La primera vez fue en Tamaulipas, cuando se localizaron a los migrantes muertos en San Fernando. En la misma entidad, proporcionaron datos de sus familiares para confrontarlos con el hallazgo de los cuerpos encontrados en fosas clandestinas. Estuvo hace poco en la comunidad de Matanzas, Moctezuma, en San Luis. “Vamos a todas partes. No hemos perdido la esperanza de encontrarlos. En el corazón tenemos un vacío que queremos llenar”.

Confía en que su caso, con el respaldo institucional, tome rumbo. Esperan una respuesta positiva. “Es difícil, los primeros 6 años se hicieron tontos, se perdieron muchas pistas. Ya nos tomaron muestras de ADN para confrontarlos con los restos que se recuperan. Le pido a las autoridades, estén atentos a los casos de desaparecidos, porque el problema continúa. A diario se pierden personas. A todos los casos deben darle la misma importancia, sin considerar que se extravió hace un año o dos días. Los padres que sufren el mismo dolor, denuncien, luchen, no se detengan. No podemos olvidar a nuestros desparecidos”.

“A veces me desanimo, pero mis otros hijos me apoyan. Me llevan y traen de los lugares que visitamos. Están al pendiente. No me gusta incomodarlos porque trabajan y tienen ya sus propias familias. Desde que se fue César Alberto, no estamos tranquilos. Andamos con desconfianza, ya no somos felices como antes”. La señora Martínez, igual que los otros afectados del caso Pirasol, acudieron a finales de julio a una audiencia en la Fiscalía General del Estado. Los acompañó Ángeles García, hermana de uno de los choferes del autobús. En el colectivo Voz y Dignidad, coordina las acciones que realizan los familiares de las víctimas.

A Martínez la secunda su compadre, Santiago de la Torre, que también busca a su hijo Enrique de la Torre Netro, que para su mala fortuna, decidió regresar a los Estados Unidos en el fatídico camión. Emigró de joven. Tenía 11 años sin venir al terruño, el ejido las Crucitas, en Valles. Decidió volver para asistir a la boda de su hermana Aracely de la Torre, que se efectúo el 27 de diciembre del 2009. Había pedido 3 meses de permiso en su trabajo. Como estaba por vencer el lapso, se puso de acuerdo con su amigo y paisano, César Alberto Sánchez, para irse juntos. Enrique de la Torre vivía en Carolina del Norte. Después de varios empleos, se acomodó como contratista en el corte de pasto. Arreglaba los jardines y áreas verdes de casas particulares y negocios, donde ya tenía 6 años de hacer equipo con un norteamericano.

 

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