Los ruidos en el andar

14 octubre, 20207:02 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasCapital Opinion

Ya tenemos tiempo haciendo incursiones en los temas, que en mi opinión, son los que se pueden definir, por la dimensión de los mismos, como “estructurales”, requieren la atención urgente e inmediata de las autoridades de los tres niveles y de manera fundamental, de la sociedad potosina. La participación social es la más importante de todas, por el sentido profundo que constitucionalmente se le reconoce en cuanto a que el poder real reside en el pueblo de México, tal y como lo establece nuestra ley madre, en su artículo 39 que señala explícita: “la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.” El desdén o la premeditada abulia de las autoridades para atender los problemas de los que hemos hablado por años, es una particularidad que hemos padecido por décadas en el estado de San Luis Potosí.

El crimen organizado en que se ha convertido la clase política empoderada y la élite del poder económico, no tiene ningún problema en que se les señale con evidencias sólidas de la corrupción en su ejercicio del poder, mientras tengan el control del “Estado” que han sometido a sus bastardos intereses. Ejemplo de lo que sostengo, está en la ecuación corrupta de los nomotetas en la legislatura anterior. Los de la actual, no están muy lejanos en su caminar corrupto. En San Luis, la corrupción y la impunidad son los únicos principios válidos. Son décadas de gobiernos deshonestos emanados del PRIAN y la mafia creada a imagen y semejanza del conservadurismo rancio potosino en las figuras de los ex alcaldes de Soledad, Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona. La corrupción y la impunidad son los distintivos del poder que durante siglos han prevalecido sin variaciones. En la misma línea, se invitó a la reflexionar el pasado 20 de agosto del año en curso a una cita entre mujeres y hombres que han dedicado su vida productiva a la rama de la construcción del país.

Y no es cualquier actividad. Establecimos con claridad el diagnóstico que observamos en el rubro. La construcción en cualquier parte del mundo, tiene el poder de empujar uno de los nervios más sensibles de la economía, como es reactivarla o deprimirla. En las épocas que el estado invierte en infraestructura, tan necesaria en el país, la incidencia en el Producto Interno Bruto es del orden del 10 al 12%. Genera el mismo alcance en materia de empleo. Al mismo tiempo reactiva más de 60 ramas.

La construcción disemina recursos que permite fortalecer y consolidar miles de empresas. El 90% de la industria instalada es de pequeñas y medianas firmas, un sector fundamental, ya que generan más del 50% del PIB nacional. Pero además, crean más del 70% del empleo. Sabemos que miles desaparecen por falta de trabajo. Es donde el diagnostico nos empieza a encaminar a la búsqueda de soluciones. Las condiciones de lo que planteamos es que la profunda corrupción que ha prevalecido durante décadas, ha generado la desigual repartición en los trabajos. Se demostró con datos duros que la corrupción ha sido generada por los más altos niveles del poder en el estado, municipios y país.

Con ejemplos concretos, se puso en evidencia la corrupción ejercida desde siempre por los encargados del poder en los tres niveles de gobierno. Desde los interinos, como fue el caso del cínico huasteco Leopoldino Ortiz Santos, luego del priista Horacio Sánchez Unzueta y su cuñado, Luis Nava Calvillo, padre del actual alcalde panista de la capital, Xavier “Nadita” Palacios. También figuró el edil de Soledad, Juan Manuel Velázquez y los archi corruptos Gallardo, padre e hijo. Es, señalé, lo que los griegos definieron como la cleptocracia; clepto, robo y cracia, poder. El dominio de los ladrones. Propusimos la necesidad de que se ataque de fondo este mal que corroe los cimientos de nuestra nación: y la corrupción en la obra pública está en los famosos “moches” que se derivan de todo el arsenal fraudulento en la asignación de los contratos. El Estado debe regular los costos en cada contrato de obra pública que ejecute, para tal efecto, se debe crear una “Comisión Nacional de Precios Unitarios”.

Y esta regulación debe estar supeditada a los costos del mercado nacional y cuando así lo amerite del mercado internacional. De la misma manera el Estado mexicano debe fortalecer a las Pymes, que son la base de la pirámide de nuestra economía nacional, que el presidente de la República se ha comprometido a respaldar en su gobierno, al garantizar que toda empresa de la construcción registrada en el “Padrón Nacional de Contratistas” sea favorecida con trabajo que le permita, no sólo, no desaparecer, sino su fortalecimiento y crecimiento, sirviendo de ésta manera en forma más eficiente a los más altos intereses de nuestra nación.
El tema es muy rico en términos conceptuales del desarrollo de nuestra economía nacional, del combate a fondo en contra de la corrupción en nuestro país y del exterminio de las mafias que han controlado durante décadas esta rama de la producción nacional. Seguiremos con el tema.

La corrupción en la obra pública que el Estado ejecuta, está documentada en tantos casos, que bien se puede armar una serie de tomos en donde se demuestra el reinado de la cleptocracia. Los ladrones desde el poder y algunos pocos de la iniciativa privada. El modus operandi de esta mafia que ha actuado por décadas en ésta parte toral de la economía nacional, como hemos visto, desde el gobierno de la república. Y así se reproduce este modelo en los demás niveles de gobierno. Nada se salva. Las Leyes más apreciadas de los corruptos son las no escritas. Las que les garantizan la impunidad total. El sometimiento del Estado mexicano a los intereses creados del crimen organizado. Hasta ahora. El crimen organizado que opera en la estrategia de quedarse con la riqueza que genera el pueblo trabajador de México, copa todas las rendijas. La oligarquía nacional, entiende muy bien, que en un país como el nuestro, que durante décadas estuvo regido por un partido de Estado corrupto y autoritario como lo fue el PRI, deberían contar con la participación de personeros en la estructura de poder político de ese partido, para tener parte importante de los hilos comunicantes del poder.

De la misma manera, si estamos hablando de la obra pública, sus tentáculos de intereses económicos alcanzan a los cargos públicos en donde se asignan los contratos de obra, las facultades de ingeniería, arquitectura, así como los colegios de ingenieros y arquitectos y, por supuesto, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción CMIC. No dejan nada al azar. En todos los lados de la cadena de control político y económico se encuentran personeros que les van a cuidar sus intereses. El saqueo de los dineros públicos. Siempre han pisoteado la Leyes cuando estas se interponen a sus bastardos intereses. El recuento de los ladrones desde el poder estatal y municipal está más que documentado. El federal ni se diga. La impunidad también. En estos momentos el espectáculo de la podredumbre ejercido por los gobiernos neoliberales es apabullante. Ensordecedor.

Son fariseos que se envuelven en las túnicas de la honradez. De la decencia. De la ética. De la democracia. Conceptos todos de los que adolecen. Son hipócritas en el ejercicio del poder. Hemos tenido la oportunidad de demostrar y al mismo tiempo desenmascarar a varios de esos fariseos que han dañado a nuestro Estado y municipios. Pero lo hemos hecho cuando ejercían y ejercen el poder. Lo hicimos, por ejemplo con el maximato activo del horaciato, cuando éste ejerció el poder corrupto y corruptor en el Estado que le ordenó Salinas administrar. También con la mafia creada a imagen y semejanza del priismo de Horacio del gallardismo. Esa cultura autoritaria, corrupta y despótica es la que ha mamado el actual alcalde de la capital potosina; la del gallardismo y la del salinismo horacista. Esa es su cultura ideológica, no la del navismo. No representa el “nadita” Palacios, absolutamente nada de los principios que enarboló y la congruencia en la lucha que encabezó Salvador Nava Martínez.

La corrupción, la hipocresía y la traición son sus principios de vida. Les muestro un caso más, para que usted, que pueda estar escéptico con mis afirmaciones sobre el ambicioso “nadita”. El alcalde “nadita” Palacios, desde que está al frente de la comuna ha estado violando arteramente la Constitución General de la República. En todos los contratos de obra que su administración ha asignado los ha hecho de manera ilegal. Amparado en un inconstitucional acuerdo administrativo que el poder ejecutivo del Estado publicó el lunes 26 de junio del 2017, el cual en su artículo segundo señala: “Art. 2o. Las dependencias y entidades del Poder Ejecutivo del Estado, deberán seleccionar para la adjudicación de los contratos de obras públicas, A LOS CONTRATISTAS LOCALES QUE SE ENCUENTREN INSCRITOS EN LA CAMARA MEXICANA DE LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN,..”

(Las mayúsculas son de mi responsabilidad). En qué Ley superior estos corruptos burócratas se sustentan para por sus pistolas, hacer obligatorio, por un lado, la afiliación a una organización como la CMIC y por el otro le niegan la garantía que nuestra Constitución nos otorga a todos los mexicanos en su Art. 5, cuando señala que: “A ninguna persona podrá impedírsele que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos…” y el torpe “nadita” le está impidiendo ese derecho a todo aquel contratista que no esté afiliado a ese organismo patronal. Todavía, va más lejos en su sublime torpeza y autoritarismo, si usted revisa las bases de los “concursos” que emite la administración municipal de la capital va a encontrar una de las líneas autoritarias de éste personaje plagiario de luchas ajenas, vea usted lo que señala una de las bases de uno de sus concursos: “Los licitantes DEBERÁN manifestar que es su voluntad que, se le retenga en cada estimación…, y el 1 al millar para la C.M.I.C. delegación San Luis…”.

(Las mayúsculas son de mi responsabilidad). La voluntad del “nadita” es a huevo, valiéndole un sorbete que estés o no afiliado a la CMIC, te obliga a que le des una cuota a un organismo que sirve para un carajo a los intereses de los que se dedican al oficio de las ingenierías. Por escrito deja constancia de su autoritario proceder y de su conducta violatoria de nuestra Constitución y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que en su artículo 20 señala: “1.-Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. 2.- Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación”. Entonces porqué el “nadita” obliga a los constructores que estén de manera obligatoria dentro de la corrupta CMIC. Es mi derecho de elección en plena libertad si estoy o no en esa o cualquier otra organización o en ninguna. Más todavía, por que demonios les quita dinero de sus contratos para otorgárselo a los cómplices de la corrupción en la obra pública. Es una acción arbitraria, soberbia, antidemocrática y nula de pleno derecho. Pero eso es este hipócrita alcalde. La negación de la democracia y la decencia. Son hijos de la cultura de la corrupción. Son los representantes de los que debemos democráticamente derrotar en la lucha cívica pacífica y democrática. A eso nos preparamos.

 

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