Los ofensivos costos de hacer gobernador a Juan Manuel Carreras

12 junio, 20226:47 pmAutor: a Noticia San Luis/ Juan Pablo MorenoCapital Destacada Opinion


El cacicazgo de casi tres décadas del maximato Horacio Sánchez Unzueta, sólo trajo pobreza y desolación a los potosinos. Para imponer a sus alfiles, siempre se guió con la “sabia máxima” del tenebroso huasteco, Gonzalo Santos, inspirada en tres conceptos. Elegía a sus mayordomos en base a características “esenciales”, que fueran cobardes, flojos e inútiles.

El colmo de la tragedia se dio con sus dos últimos patiños, el cirujano de bajísimo perfil, Fernando Toranzo y el “doctor en derecho”, Juan Manuel Carreras. Hay sólidas evidencias que entre ambos, en términos conservadores, se llevaron de las arcas, más de 100 mil millones de pesos, sin recibir el mínimo reclamo judicial. En su lamentable declive, Sánchez cometió errores atroces, que marcaron el inicio de una etapa invernal negra, dolorosa, un auténtico calvario que no se acabará en al menos, otros 30 años más. Para colar al manejable Carreras, junto con Toranzo, recurrieron a los caros y peligrosos servicios de los ex alcaldes de Soledad, Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona, como hábiles mapaches, expertos en robar y embarazar urnas, para cometer un mega fraude electoral a la candidata panista, Sonia Mendoza, cuyo triunfo era inminente, ya que su opositor era un mediocre carga maletines. Pero la suicida estrategia, requería inmolar a un hombre, encerrarlo en el peligroso penal de Hermosillo, Sonora y después trasladarlo a otro de menor rango, ubicado en Ocampo, Guanajuato.

El libreto tuvo como destinatario a Gallardo Cardona. No obstante el encierro y las torturas físicas y psicológicas que recibió, al final se quedó con más de 200 millones que había saqueado de las arcas del olvidado municipio metropolitano. Al padre le fue mejor, alcanzó lo inimaginable, ser edil de la conservadora capital por el PRD, un ente que se decía de izquierda. Luego se quiso reelegir, pero lo sentaron, ya que le tocaba el turno a su opositor panista, Xavier Nava. Con tales “sacrificios” y recompensas, Carreras se convirtió en gobernador, para acentuar el atraso y la miseria de la entidad. Su procaz relevo, lo acusa de haberse robado del erario, más de 20 mil millones de pesos. Pero también había el compromiso que después del nefasto Carreras, le tocaba el turno de acceder al mando a uno de los dos Gallardo. Las amenazas de muerte que le hizo el padre en la Plaza de los Fundadores, reseñan el añejo amasiato: quitaron a su retoño de la contienda para enviarlo a las mazmorras. No le aceptaron el triunfo cuando buscó reelegirse y después les quisieron hacer chicanas para sentar al abanderado del PAN y PRI, Octavio Pedroza. Jamás lo iban a permitir. Fue como cerró un ciclo de agravios y traiciones para los nobles potosinos, inmersos en su mayoría, en tareas de sobrevivencia. En síntesis, premiar al tartufo de Carreras en el poder, le costó a la ciudadanía, 200 millones de las arcas de Soledad.

La alcaldía de la capital, donde Gallardo Juárez, según denuncias penales de Nava, se embolsó más de 2 mil millones de pesos. Y por último, la gubernatura para Gallardo Cardona, que no habrá de soltarla en los próximos 6 sexenios, ya que está empecinado en superar la marca de su mentor Sánchez Unzueta y del atrabiliario Gonzalo Santos. ¿La gente puede soportar tantas humillaciones y pisoteos sin la mínima queja?

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