Administraciones Gallardistas gastan más de 50 millones en un elefante blanco

19 noviembre, 20209:02 pmAutor: Juan Pablo Moreno GuzmánCapital Destacada Noticias

Monumento a la opacidad, emblema del manejo arbitrario de los recursos públicos y falsas promesas, es en lo que se ha convertido el Centro Cultural Doroteo Arango en Soledad. Un recinto que prometía ser el más vanguardista de la zona metropolitana hace más de 6 años, con un gasto superior a los 50 millones de pesos. Ahora luce en el total abandono, a la mitad de terminarlo. Es el sello de las corruptelas que han instaurado los ex ediles Ricardo Gallardo Cardona y Gilberto Hernández Villafuerte.

El 29 de julio del 2014, en el fraccionamiento Misión San Pedro, ubicado en la antes llamada avenida San Pedro, Gallardo Cardona anunció ante los colonos, el arranque de una magnánima obra. Se auto presentó como un edil de grandes retos en el último año del trienio. Tenía la vista puesta en la gubernatura en el 2015. Alardeó terminar el inmueble en menos de 100 días.

Expuso ante los medios informativos, que el nuevo teatro sería un trazo monumental, un espacio para que los niños, jóvenes, hombres y mujeres, tuvieran un sitio donde realizar las actividades culturales. “Ya no tendrán que trasladarse a la Alameda, porque en poco más de tres meses, contarán con un centro a la altura de las grandes ciudades”.

Eufórico, Gallardo detalló minucioso cómo quedaría el nuevo recinto. Prometió brindar un espacio de 7 mil 500 metros cuadrados, donde habría salas de usos múltiples, áreas verdes, salones de ballet, danza, pintura, artes plásticas y música. El lugar contaría con un amplio teatro equipado, cabina de iluminación y estacionamiento propio. Podría albergar hasta mil 400 personas en diversos actos.

Gallardo Cardona presumió que la obra se desarrollaría tras sus arduas gestiones ante el gobierno federal que iba a facilitar 40 millones de pesos. “Son recursos que estaban disponibles, pero había que tocar puertas”. Aunque los trabajos iban a iniciar en breve, hasta la fecha no han facilitado algún documento donde expongan los detalles técnicos, nombre de la constructora, especificaciones, gastos totales, avances, convocatoria pública o si fue asignada de manera arbitraria.

No se cumplieron las promesas de Gallardo, ya que a los 100 días, el sitio no tenía avances superiores al 40%. El edil se escudó tras el director de infraestructura,  Juan Manuel Navarro Muñoz, quien corrigió: iba a terminar en 115 días, por las volátiles inclemencias del tiempo. En noviembre, el departamento de cultura del ayuntamiento manejó otras excusas. Ahora dijeron que el inmueble se iba a concluir a finales del 2014 o inicios del 2015. Manejaron avances arriba del 60%.

Otra vez falló Gallardo, que ya tenía en las manos un nuevo reto, más grande y ambicioso. El 2 de enero solicitó licencia para buscar la gubernatura. Tampoco cumplió ya que el 5 fue detenido por la policía federal. Lo acusaron de lavar dinero y tener nexos con la delincuencia organizada. Malversó 200 millones de pesos del erario que inyectó a sus empresas privadas. El 7 de enero fue encerrado en el penal de Hermosillo, Sonora.

El Centro Cultural Doroteo Arango quedó en el limbo. A Gallardo lo relevó su lugarteniente José Luis Fernández, alias “El Chiquis”. A través del secretario, Ernesto Barajas Ábrego, dijeron que la construcción del edificio continuaba. Quedaría terminado antes de noviembre, poco ante de concluir gestiones.

En la etapa de Fernández invirtieron 7 millones 198 mil 102 pesos proveniente del programa Fortalecimiento Municipal. En la segunda pregonaron avances del 98%. En el 2015 llegó como edil Gilberto Hernández Villafuerte. Aseguró que iba a continuar la línea que le marcó su jefe Gallardo. Retomó el proyecto del centro cultural. En marzo lo supervisó. Para no demeritar a su antecesor, señaló que estaban en los tiempos correctos. En 3 meses quedaría finiquitado.

El plazo se alargó. Tras hacer “un arduo y detallado análisis”, optaron por algunas adecuaciones, con el objetivo de modernizar el teatro. Hernández sumó lámparas led. Incluyó otras 400 butacas para alcanzar mil 400. Pero los costos se iban a incrementar 10 millones de pesos. Luego se olvidó por completo del edificio lo que restó de su primer mandato.

En 6 años se erogaron más de 57 millones de pesos, con menos del 50% de avances. Ya reelecto, el munícipe volvió a mostrar interés. En tres años iba a concluir el más grande centro cultural de la zona metropolitana. Fuera de contexto, manejó que tenían un 40% de equipamiento adelantado. Se excusó de los retrasos por haberse concentrado en las rehabilitaciones viales. Expuso que en el 2019 la obra quedaría concluida al 100%. Reiteró que el costo global era de 50 millones de pesos. En la primera gastó 24 millones y en la segunda 26.

La entonces secretaria del ayuntamiento, Yolozóchitl Díaz López, expuso que faltaba lo mínimo. Incluso, se adquirió equipo de sonido, luces, butacas y telones. A través de peticiones transparencia, se corroboró que no existen documentos o facturas que avalen la compra. Hernández incumplió de nuevo. Casi no hubo avances. En febrero del 2020, volvió a postergar la entrega y apertura de la finca. Manejó finales del 2020 o principios del 2021. Repitió la compra de equipo. “No hemos abandonado el proyecto. Los detractores que nos atacan, le buscan por todos lados. Si estuviera sin hacer nada, con justa razón acepto la crítica. No estamos cruzados de brazos”.

Hasta octubre, las instalaciones lucían en total abandono. Los colaboradores del alcalde se encargan de exhibirlo al responder solicitudes de datos a la plataforma de transparencia. Afirman que no tienen contemplado terminar ningún centro cultural. Al visitar el sitio, se nota que está en obra negra. Prevalecen los roedores y palomas que cubren la superficie con excremento. Sobra maleza y basura. Las grandes vigas empiezan a deteriorarse.

Los veladores aseguran que hace año y medio no se aparecen. Sólo meten y sacan una mano de chango. Cercanas las elecciones, Hernández Villafuerte ha canalizado en los últimos meses, la mayoría de recursos del ayuntamiento en promocionar la figura de Gallardo Cardona con programas asistencialistas y obritas de relumbrón.

Durante 9 años, ha ocultado los precios reales de la obra que no concluye. En el portal de transparencia, en las acciones ejecutadas del 2014 al 2020, no aportan datos del Centro Cultural Doroteo Arango. Usan como tetra, enviar al curioso al link de la página institucional del ayuntamiento, donde no existe nada. O mandan a los solicitantes a las oficinas de infraestructura, donde son víctimas de la asfixiante burocracia. La última jugarreta consiste en negar a ultranza, que no se ha erogado nada al olvidado complejo.

Aunque dicen haber erogado más de 50 millones, lo único que existe  es un armatoste hueco, carente de piso, luz, agua, sin revocado de paredes y nulos muebles. Lo que abunda es fauna nociva. El único beneficiado es el contratista Óscar Compeán, el predilecto de los ex alcaldes Ricardo Gallardo Cardona, Ricardo Gallardo Juárez y Hernández Villafuerte. Colocaron en infraestructura a Juan Manuel Navarro, también experto en manipular cifras y convenios.

Lo premió Gallardo Juárez, ya que en su etapa de edil de la capital, lo tuvo al frente de desarrollo social. Ahora ambos son investigados por un presunto fraude que supera los 2 mil millones de pesos. Con Hernández Villafuerte han ocupado el mismo departamento, Rubén Alejandro Gutiérrez Almazán, que fue retirado para dar cabida a Benjamín Pérez Álvarez. Niega de manera sistemática, tener nuevos datos relevantes sobre el centro cultural. También esconde los informes de las rehabilitaciones de las calles y compra de luminarias, donde se notan los costos inflados.

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