Acusan al extinto militar, Gerardo Sandoval Plascencia y su grupo de apoyo, desaparecer a un matrimonio oriundo de Ciudad Fernández

17 febrero, 20208:15 pmAutor: Oralia Guzmán MendozaCapital Municipios Noticias

El 14 de junio del 2013, después de las 5 de la mañana, cuatro hombres vestidos de negro, con pasamontañas y armas largas, forzaron el candado de la puerta de una humilde vivienda, para entrar, furtivos, protegidos por la oscuridad. Se dirigieron a la recámara donde dormía la joven Perla Guadalupe Padrón Castillo, su pareja Jorge Alberto Gallegos Torres y sus dos hijos. Con un despliegue de violencia, sacaron a la pareja de la morada, los subieron a una camioneta van, blanca y se los llevaron. Desde entonces, la señora Teresa de Jesús Castillo Medina busca a su hija y yerno.

Los hechos ocurrieron en la calle Flor de Azahar, en la colonia Democracia uno, en la cabecera de Ciudad Fernández. Durante más de 6 años, Castillo no ha descansado en la búsqueda de sus familiares. Lo hizo desde el momento que su consuegra, Fortina Torres, llegó a su casa y le informó que hombres armados, se habían llevado a sus hijos. La denuncia por desaparición forzada la interpuso el mismo día la afectada Torres, madre de Jorge Alberto Gallegos. A Castillo, los funcionarios de la subprocuraduría de justicia de Rioverde, no se la aceptaron, porque no presenció lo ocurrido, le objetaron.

Teresa Castillo y su esposo, como la gran mayoría de las víctimas de secuestros, padecieron la indiferencia y trato burocrático de la procuraduría. Con el temor a cuestas, ya que del 2010 al 2013 la ola de terror en la zona media había alcanzado niveles inéditos, persistieron hasta que lograron que le tomaron su propia declaración a Castillo. Aportó nuevas pistas para la indagatoria, como los mensajes y una llamada que recibió su esposo al celular, donde le mencionaron que su hija estaba en Monterrey. En otros textos, la amenazaron para que ya no la buscara. “En mi denuncia, pedí que se investigara el número de teléfono, de donde hablaron. Hasta nos indicaban el nombre de una calle”.

“Una vez que marcamos, un hombre nos insultó. Nos dijo que ya no estuviéramos chingando. Las autoridades nunca hicieron nada para dar con el paradero de los muchachos. Solo nos decían que investigaban, pero nunca aportaron algo en concreto. Acudí varias veces a la semana a la subprocuraduría, para nada. Después de varias vueltas, apenas me dieron el número de expediente. Estuve desde las 8 de la mañana hasta casi las 3 de la tarde. Al ver que el licenciado que me iba a atender, recibía y platicaba con otras personas que llegaron después, como no me llamó, no me aguanté. Enojada, grité y exigí que me hiciera caso. Fueron solo unos minutos que le tomaron ordenar a su secretaria, que mediera el dato. Es como tratan a las personas que como nosotros, fuimos en busca de justicia”.

La señora Teresa Castillo reveló que en la desaparición de su hija Perla Guadalupe Padrón y su cónyuge, José Alberto Gallegos Torres, pese al miedo que tenían, ya que entonces era una persona con mucho poder, por lo que inspiraba temor, señalaron como probable responsable al entonces jefe del mando único policiaco de la zona media, al capitán Gerardo Sandoval Plascencia. El 14 de junio del 2013, cuando a sus familiares se los llevaron, policías municipales al mando de Sandoval, detuvieron horas después, a las 11 de la mañana, al menor Carlos Gallegos Torres, hermano de Alberto Gallegos. Lo acusaron del robo de una camioneta. Lo golpearon, le dieron toques eléctricos y lo retuvieron todo el día en un lugar ajeno a la comandancia  El propio militar lo interrogó. Lo obligó a agarrar con la mano una pistola.

“Le dijo que confesara su culpabilidad, pues tenía detenido a su hermano, José Alberto Gallegos y una vieja, lo que se asentó en la declaración del muchacho, que interpuso cuando quedó en libertad, después de que sus padres pagaron 6 mil pesos que les exigieron los policías, para no pasarlo a otro lugar, donde les aseguraron que no saldría vivo. La maestra afectada por el supuesto robo de una camioneta, oriunda de Ciudad Fernández, durante un careo, asentó que el implicado no era el autor del hurto. Sandoval nos inspiraba temor, ya que se le involucró en muchas situaciones negativas. En la querella por la desaparición de mi hija, se hizo hincapié para que fuera citado a declarar, lo que nunca ocurrió. Tenía mucho miedo indagar y se llevara a mis otros hijos. El pavor siempre me acompañó, pero me di valor y lo hice. Nunca lo interrogaron, pese al testimonio del chamaco y que nosotros insistimos”.

Sobre el capitán Gerardo Sandoval Plascencia pesaban más de 120 denuncias en la Comisión Estatal de Derechos Humanos. En contraste, los subalternos y alcaldes a los que sirvió, lo describían como un agente eficaz que mantenía a raya a la delincuencia. Murió el 15 de mayo del 2016 en un accidente, cuando transitaba por la carretera 69 Rioverde-San Ciro de Acosta, con rumbo a la comunidad de San José del Tapanco, a atender una denuncia de violencia familiar. Según el reporte vial, sufrió una falla mecánica de la camioneta pick oscura que manejaba, lo que originó se saliera de la cinta asfáltica. Al tratar de incorporarse de nuevo a la ruta, volcó en diversas ocasiones, debido al exceso de velocidad.

La señora Castillo señaló que con la muerte del jefe policiaco, se cerró la posibilidad de llamarlo a cuentas y poder determinar si en efecto estuvo implicado en la desaparición de la pareja. Después de 6 años de lo ocurrido, aun tiene la esperanza de que la línea de análisis se agote, pues el ex jefe policiaco nunca andaba solo en sus recorridos. Sus colaboradores cercanos y escoltas que siempre lo acompañaban, pueden aportar testimonios que pudieran ser muy útiles para esclarecer la desaparición de su hija y yerno. “Como era una persona de alto rango, las autoridades locales no querían investigarlo, fue por lo que las denuncias se estancaron. Los encargados de aplicar justicia, a lo mejor también estaban coludidas. Fue un trance muy difícil y peligroso”.

“Interpuse también una denuncia en la oficina que tiene en Rioverde la Comisión Estatal de Derechos Humanos, sin resultados. Cuando vi que no hacían nada y solo nos daban largas, me fui a la ciudad de México a la Procuraduría General de la República y la Subprocuraduría Especializada en Investigar la Delincuencia Organizada. Me dieron nombres y teléfonos de personas para que las buscara en San Luis. Dijeron que agotara todas las instancias. En caso de no resolver nada, entonces regresara de nuevo. O sea que sigo igual, sin resultados. Después de tanto andar de un lado para otro, sin saber a dónde ir, subí una foto de mi hija en el Facebook. Me di cuenta que había muchas niñas desaparecidas y páginas de búsquedas”.

“Fue como conocí a una señora de Zacatecas, me habló por teléfono. Tiene un colectivo y me podía apoyar al difundir la foto de mi hija. Me puso en contacto con un organismo oriundo de San Luis. Me dio los números de teléfonos de la profesora Edith Pérez, del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros. Me recomendó llamarla. Marqué y nadie contestó, me desalenté. Creí que si las autoridades no me ayudan, que es su trabajo, tampoco lo medios informativos, menos una persona que ni me conoce. Al siguiente día me llamó la maestra, le platiqué mi caso. A partir de entonces se me han abierto las puertas para buscar a los muchachos. Los del colectivo me pusieron en contacto con otras personas y la unidad especializada de búsqueda, que nos apoyan para abrir camino”.

Teresa Castillo, como otros familiares de desaparecidos, integrados al colectivo Voz y Dignidad, han participado en varias búsquedas. Hace más de un año estuvo en una que se realizó en la comunidad de Santa Isabel, en Rioverde, donde encontraron fragmentos de varios cuerpos que están en análisis. Hallaron tambores o cocinas, donde grupos delictivos sacrificaron a las víctimas, en Huchihuayán, en la huasteca. Ahora participa también en la búsqueda que se realiza en Matanzas, Moctezuma, donde se han identificado restos óseos de 12 personas. Las exploraciones continúan el año en curso, al ubicar más vestigios humanos. Mencionó que en su caso, después de casi 7 años, se podría citar a los colaboradores cercanos de Sandoval Plascencia. Exigirán se investiguen los registros y bitácoras de los policías que lo acompañaron el día que levantaron a sus familiares.

Confía en las indagatorias que realiza la Unidad Especializada de Personas Desaparecidas, que dirige la abogada Luz María Montes Mariano. Espera resultados positivos para dar con el paradero de su hija Perla Guadalupe Padrón y su pareja José Alberto Gallegos. Refirió que gracias al trabajo del colectivo, como hace más de un año, se logró localizar el cuerpo de un joven de Rioverde que se extravió también en el 2013. Los restos estaban en un predio del ejido Miguel Hidalgo. Indicó que al muchacho también se lo llevaron en una camioneta cerrada tipo Van, semejante a la que usaron para cargar a sus parientes, después de sacarlos de la casa donde dormían. Afirmó conocer tres casos más de jóvenes desaparecidos en Ciudad Fernández, cuyos familiares optaron no denunciar por miedo.

La señora Teresa Castillo aclaró no saber la causa por la que cargaron a su yerno, que trabajaba como albañil  y su hija de 26 años, que se dedicaba al hogar y dejó a una bebe de varios meses y otro de 5 años. “Eran  personas que no se metían en problemas ni tenían enemigos. A veces razono que pudo tratarse de una equivocación. Es una carga muy difícil de llevar a cuestas. No puedo tener la vida de antes. Algunas personas y familiares me dicen que ya deje el asunto por la paz, pero no puedo hacerlo. No estoy conforme. Me pregunto dónde estarán, a lo mejor murieron. Tal vez en alguna de las búsquedas, junté fragmentos de sus huesos. O están vivos en alguna parte cerca o lejos, en la frontera o en otro país”.

“Tal vez mi hija anda de indigente, son muchas las interrogantes que pasan por mí cabeza. A lo mejor soy egoísta y me olvido en ratos de mis otros hijos. Los descuido por andar en las excavaciones. Pero no me puedo quedar quieta, encerrada. No lo hice antes cuando no tenía apoyo de ningún grupo y me iba a todas partes, donde me dijeron que podía encontrar algo. Lo hice a veces sin dinero y me llevaba una pequeña, nada más con el valor de mujer y madre desesperada. Yo voy a seguir. Quiero saber si mi hija está viva, la quiero encontrar y que vea a su niña, que ya creció. En caso de que hubiera perecido, saber dónde quedó. Prevalece la incertidumbre, una encrucijada muy triste y difícil, son más de 6 años de no saber su paradero. No pierdo la esperanza. El expediente lo tiene la unidad especializada, lo conocen, indagan, hay interés en ayudarnos”.

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Acusan al extinto militar desaparecer a un matrimonio oriundo de Ciudad Fernández Gerardo Sandoval Plascencia y su grupo de apoyo h La Noticia Perla Guadalupe Padrón Castillo revista su pareja Jorge Alberto Gallegos Torres y sus dos hijos.

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