Otro día nos encontraremos

14 octubre, 20208:18 pmAutor: Valentín Ortiz RebollosoCultura

Y la tristeza, por más que quiero apaciguarla, se ensancha al beber un café que aún despide sus hirvientes vapores. La nostalgia por igual me impide que mis ojos los cierre, vivo está el recuerdo de los que hoy nos dejaron y de los que nos entrecruzamos para solo poder vernos un medio rostro y adivinar su sincera sonrisa. Que en paz descanse el amigo que nos deja huérfanos de su presencia. Las lechuzas guardaron tregua, no escuché su graznido, serenos están mis pensamientos, fortalecidos por la fe y la moral de los que nos inculcaron solidaridad y la humildad ante el prójimo. A los que nos quedamos en este paraíso, no nos queda más que honrar con dignidad a los que partieron, al no borrarlos nunca de nuestra memoria. Los que ejercieron en vida el derecho de ser un buen padre, hijo, amigo, la docencia por vocación, siempre tendrán en el corazón de los que aún nos quedaremos, admirar el día y la noche, el monumento que les fue negado en vida. Alabados sean los que nos dejan con sus buenos recuerdos por el Dios en que creyeron. No alcanzarán miles de minutos de silencio, ni aplausos, ni lágrimas para que regresen a la tierra y siembren otra vez en sitio fértil sus sabias enseñanzas. Será la nostalgia la que nos dicte su nombre y les oremos de acuerdo a nuestras creencias. Mira que duele perder a un ser que nos dejó el ejemplo de vivir con humildad, sin distingos ni resentimientos.

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