Los paridos por los dioses del Olimpo

17 abril, 202112:01 amAutor: Cale AgundisCultura

Decía mi abuela Carmelina que existían varios dioses muy chingones, porque hasta en la lista había niveles: Zeus, Hera, Poseidón, Ares, Hermes, Hefesto, Afrodita, Atenea, Apolo y Artemisa. Todos habitaban en mansiones de cristal construidas por Hefesto en el monte Olimpo, que es la montaña más alta de Grecia. Bueno amigos, existen sobre el planeta tierra personas tan “Cagan…tes” que mi abuela les diría que hasta se sienten “paridos por los dioses”. Frase célebre. En efecto, hay personas que se imaginan, lo merecen todo, nos hacen un favor al dirigirnos la palabra. Se “dignan los dioses” a responder el mensaje. En la antigua Grecia, la religión jugaba un papel muy importante, pese a no ser conocido como tal el concepto. Los griegos eran politeístas, es decir, rendían culto a más de una divinidad.

Había más de un Dios y cada uno estaba asociado a diferentes elementos, acciones, poderes, intervenciones, mitos, rituales. Los dioses olímpicos eran las principales divinidades que se encontraban en la cima del Monte Olimpo, según la mitología griega. Ja ja ja, las principales divinidades no están en San Luis Potosí, ni en Aguascalientes, ni en México. Ni en Washington, Montpellier, ¡ni siquiera están en la tierra! ¡Oh! Hay personas que nos dejan en visto porque no tuvo tiempo en 24 horas en responder el mensaje de un minuto. ¡Oh! Hay personas a las que invitamos a un festejo y ni siquiera te responden, ¡Achis! ¿Por qué he de contestar a un desconocido? ¡Eso me vuelve amable! ¡Oh! Hay personas que ponen las excusas más estúpidas para no vernos ¿Por qué me voy a dejar ver? ¡No se lo merece! ¡Oh!

Hay hasta Dioses Olimpudos que ni siquiera se dignan a contestar un “buenos días o buenas noches”. ¡No vaya a ser que se me salga lo educado! ¡Vaya a ser! ¡Vaya “usté” a creer! Me he topado con personas que se sienten los mejores cirujanos del mundo, lo que les da pie a ser también los más despectivos, despreciativos y desdeñoso del mundo. No entiendo, porque mi padre era uno de los mejores cirujanos de su época y jamás fue despectivo, no humilló. Su grandeza no estaba en la profesión, era su calidad humana. Puede que alguien sea el mejor médico del mundo, pero les recuerdo que en la mañana, quizás, el desayuno lo preparó la mejor cocinera del universo. A lo que voy: nadie es mejor que nadie.

Quizás tengas un “plus” o un “extra” o una “estrellita de más”, porque quizás leas más, ayudes a más gente o trabajes más, pero no se convierten en Zeus ni Afrodita. Te recuerdo: el día que muramos, todos lo haremos igual. Terminaremos, si tenemos suerte, cubiertos de flores y tres metros bajo tierra. O encriptados en una cajita al lado de cientos y cientos de más cajitas. ¿Si siempre fuiste hosco, amargado, grosero y desairoso? ¿Y si siempre se creyeron, sintieron, advirtieron superiores a los demás por sentirte parido por los dioses del Olimpo? Queridos amigos, déjenme decirles que todos tendremos el mismo final. No creo que Dios Padre tenga un cielo especial para cada uno. Llegamos al mundo desnudos y chillando y de igual manera nos iremos toooooodos. ¿Y qué se llevarán, qué ganarán, qué lograron con sus aires de grandeza? Nada, absolutamente nada. Al menos a los dioses del Olimpo se les recuerda, pero a los peyorativos nunca. Si eres sencillo, serás admirado. Si eres noble, serás aceptado. Si eres humilde serás querido. Ay mijitos, perdón que se lo diga pero, los cagantes y soberbios, solo dan risa y pena, la verdad.

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