Presidente sin moral

7 diciembre, 201612:14 amAutor: Agustín de la Rosa CharcasColaboradores Municipios

El periodista Juan Pablo Moreno subió a su muro una entrevista que le hizo al presidente municipal de San Nicolás Tolentino, Pedro Infante Rodríguez. Hábil como es, el reportero le preguntó sobre la denuncia que he hecho de manera reiterada sobre la corrupción que se da en el municipio gobernado por el partido Morena en el asunto de la obra pública. El encabezado que pone el editor es optimista, dice: “En San Nicolás Tolentino, Pedro Infante se resiste a cobrar el diezmo”. Sólo de palabra. Y es que es imposible que un funcionario acepte en público que cobra moches por la asignación ilegal de las obras.
Aunque los hay harto cínicos, como el presidente de San Blas que en forma abierta acepta que “robó poquito, porque su municipio es muy pobre”. Pero los hay cínicos y pendejos. Si. Presume que trabajó 16 años en Estados Unidos en la construcción y que logró hacerse de una vasta experiencia como supervisor. Señala que “en su mandato no exigirá el diezmo a constructores amigos o familiares”. Tiene razón. Si atendemos a los datos que arrojan los análisis de costos en donde se observa un sobrecosto que ronda el 50% (como lo demostraremos más adelante) en las obras que recién concursó y que su gobierno asignó, entonces con los sobrecostos, pedir un 10% es una torpeza, para un “experto” que sostiene conocer de fondo todo lo referente al tema.

Sostiene además que “las obras las ganarán los contratistas que se apeguen a lo que marca la norma”. El caso es que la ley no sólo la deben respetar los contratistas. En primer lugar la autoridad representada por el edil, que ha violado el artículo 134 de la constitución general de la república. Debe explicar las motivaciones y fundamentos en que se apoyó para fraccionar el “camino San Nicolás-Cañas» en tres partes, dos de las cuales las asignó de manera ilegal en concursos que no se plegaron a los cánones y el tercero lo sacó en un rango de ocho obras, asignado a uno de los más caros. Está obligado a detallar por qué no respetó lo que señala el artículo 43 de la Ley de Obra Pública Federal que prohíbe fraccionar los contratos. El periodista le plantea que lo hemos cuestionado sobre la entrega “de un camino a la empresa que presentó las cotizaciones más elevadas, lo que le pudo redituar el pago de un presunto soborno”. No sólo fue sobre el camino, también por los ocho concursos que llevó a cabo y fueron otorgados, todos, “curiosamente” a los costos más elevados. La respuesta del funcionario fue, no la de un experto en la construcción, sino la de un patán que le incomoda, le ventilen sus inconsistencias con su palabra y su acción. “Molesto, el edil resaltó que le gustaría confrontarse con el quejoso, para mostrarle todos los expedientes donde consta por qué fue descalificado. No iba a ganar con sus ridículas y mediocres cotizaciones”.
Ya le di respuesta puntual de que acepto su reto de confrontar argumentos. Los tiene desmenuzados en nuestros concursos que presentamos. Y también sabe, lo creemos de manera optimista, que la ley en su artículo 38, párrafos quinto y sexto, señala que si la propuesta es insolvente en el costo, es motivo para descalificarla. Pero se da el caso que nuestras cotizaciones no fueron cuestionadas por presentar un bajo costo que no les garantizara los trabajos en tiempo y calidad. No lo hicieron porque no tenían argumentos. Pero entiendo la bravuconería de un personaje que carece de argumentos y pretende que con poses de perdonavidas asustar a sus interlocutores que no aceptan ser cómplices de sus pillerías. Que no aceptan ser simuladores de la corrupción institucionalizada que carcome los cimientos de nuestra nación y llena los bolsillos de dinero público a funcionarios y hombres y/o mujeres de la iniciativa privada, de manera indecente. Los motivos que esgrimieron para descalificar nuestras propuestas están en litigio en la Secretaría de la Función Pública.

Pero sostenemos que quienes asignaron las obras siendo las más caras, por tal motivo se les debió descalificar, ya que se observa la manera en cómo, de forma premeditada, se pusieron de acuerdo con un grupo de contratistas en elevar los costos para acercarse al “techo financiero” que previamente conocían. Esto es, se demuestra con tal circunstancia que se presentó en los ocho concursos y que los coloca en lo que expresamente señala el artículo 31, fracción 23 de la ley en la materia, como causal de descalificación. Pero además también de manera clara y precisa la convocatoria en su punto 5.3 establece que será asignada la obra, entre otros criterios, al que haga la “…proposición solvente que oferte el precio más bajo”.
En este sentido, en el de los costos, no hay mucha materia de discusión. Cuando un concurso es abierto, los costos que rigen la sustancia de la propuesta es el que se encuentra en el mercado. Y en el caso particular del concurso No. LO-824030942-E6-2016 en uno de los que participamos, el concreto representa el 77% del costo total de nuestra propuesta económica. En este punto en particular, se nos solicitó que se presentara de manera oficial las cotizaciones de nuestros proveedores del cemento, arena y grava puestos en obra, que son los insumos principales para obtener el costo por metro cuadrado de concreto hidráulico por unidad de obra terminada. Bien, desglosemos el concepto con los datos de nuestro proveedor y la mano de obra, así como lo referente al equipo y herramienta.
El concepto de metro cuadrado de concreto hidráulico lo cotizamos en $258.77 a costo directo (es decir en este costo no está incluido lo que llamamos indirectos y utilidad). El cemento, la arena y la grava representa un costo por metro cuadrado de $182.01, equivalente a un 70.34% del costo total del concepto. Mientras que lo que se refiere al costo de la mano de obra por la hechura, colocación, equipo y la herramienta utilizados nos arrojó un costo de $76.76, el 29.66% del costo total del concepto.

Lo que estamos cotizando como indirectos y utilidades por metro cuadrado de concreto por unidad de obra terminada son $51.75, lo que representa el 20%.
Estos son nuestros precios y nuestra capacidad de movilidad financiera para cumplir los compromisos. Son precios de mercado. No estamos inventando ningún costo. Pero estamos seguros de cumplir con nuestro compromiso y tener una utilidad justa en una competencia honesta. ¿En dónde está lo ridículo de los costos?. ¿En dónde está la mediocridad que ve este experto en construcción metido a presidente municipal? ¡Ah, claro, entiendo! Seguro que el especialista razona en que estos costos no traen un sobrecosto que garantice un soborno para funcionarios corruptos y por pudor no lo menciona. Si, en efecto, los precios son de un concurso honrado. Son los precios que aceptó en los concursos y traen un sobrecosto del 50% por encima de los precios del mercado. Y en los aumentos está el dinero que le escamotean al erario. ¿Cuánto le toca al presidente?, junto con el contratista que se prestó al enjuague lo saben. Asegura el alcalde que no le pide nada al proveedor. ¿Usted le cree?. Yo tampoco. Y este es el cuadro de Morena que, sostiene, les “… enseñará una estrategia que les ayude a preservar la unidad”. Todo cae por su propio peso. Pero, señor presidente, estoy a sus órdenes para que me demuestre que los precios que autorizó, tienen un sustento con los costos del mercado y que los nuestros no tienen asidero con la realidad. Si rechaza el desafío que usted me ha hecho, yo le diría que es un ridículo, que los patos le tiren a las escopetas y que su balandronada es producto de un mediocre.

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En opinión de: Agustín de la Rosa Charcas

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