El Covid-19 y la nueva realidad que vivimos

4 enero, 20219:55 pmAutor: María Elena Yrízar AriasColaboradores Opinion

Después de que la pandemia del covid 19 nos ha traído casi de cabeza, por la forma y los términos en que ha cambiado la vida cotidiana, han sido meses de muchas dificultades que para unos ha sido una verdadera desgracia, ya que han tenido que ver morir a sus seres amados y el enorme hueco que esto significa, ha trastornado sus vidas.

Ejemplos, hay muchísimos, inclusive dentro de nuestras mismas familias. Hay casos, donde en una sola calle han muerto varios de estos y como vivimos en la colectividad, nos ha afectado mucho estas circunstancias.

Además de esos aspectos, ha trastornado a muchas familias, ya que en marzo que empezó a ponerse difícil la situación, muchos trabajadores fueron despedidos de sus trabajos sin el pago de ninguna prestación laboral, lo que vino a significar un golpe fuerte para los trabajadores, que desde luego, esto repercute en su economía familiar.

Muchas personas han sufrido tanto en lo económico como en el aspecto moral, ya que la tristeza, el desaliento, la desesperación y depresión las han invadido sus almas. Muchas de estas personas viven en las ciudades y su modo de subsistencia se les ha complicado. Muchos obreros mejor han optado por regresarse a vivir a sus comunidades, donde al menos no pagan renta y tienen la opción de cultivar el campo o dedicarse a criar ganado o buscar la auto subsistencia.

Para quienes somos mayores de edad, dentro de lo que llaman sesenta y más. Nos afecta darnos cuenta de lo difícil que se les pone a los jóvenes esta llamada nueva normalidad y no se diga, lo difícil que es para los menores que comprendan la razón por la cual no está concurriendo a la escuela. Para los padres que trabajan fuera del hogar, se les pone la situación más complicada en razón de que además de desempeñar sus labores del hogar y de sus trabajos, todavía tienen que hacerla de maestros caseros, para ser los tutores y ayudantes de los trabajos que hacen sus hijos por la vía de la enseñanza por línea. Que desde luego, esto último es la única opción que se tiene para que los niños y jóvenes sigan su educación.

Platicando con algunos maestros con verdadera entrega a su trabajo, describen lo complicado que ahora les resulta enseñar, ya que necesitan más tiempo para poder comunicarse con cada alumnos y más tiempo para revisar sus trabajos que a su vez les envían los estudiantes, lo que se ha convertido en una dificultad más, dentro de este nuevo modelo de estudio.

Hace como quince días, me toco ir a una comunidad de nombre Tanque de Dolores, en el municipio de Catorce, S.L.P., y al visitar a una familia de conocidos que habita allá, vi llegar a una maestra al domicilio de los niños, a entregarles varias hojas de trabajos a desarrollar que

deben hacer los estudiantes y al platicar con ella, me dijo: Mire, aquí no hay internet, las familias son de muy escasos recursos económicos, aunque hubiera luz eléctrica, no podrían comprar tecnología digital para ver las clases por ese medio, ni yo lo tengo, así que vengo a revisarles su trabajo, a explicarles lo que no entienden y los ayudo, así que en el trascurso de la semana divido mi tiempo en atender a los alumnos, yendo a su casa y darles clases allí. No puede ser de otra manera. Dijo: No quiero que se retrasen en sus clases y conocimientos.

Los padres queremos mucho a nuestros hijos, pero si van a la escuela, nos dejan un poco de libertad para desempeñar mejor nuestro trabajo, ya sea en la casa o en nuestro empleo, pero, es difícil estar todo el tiempo con los hijos cuidándolos y guiándolos. Entonces, esta nueva realidad, se ha vuelto más complicada para los padres.

Si esta nueva realidad la vemos desde otro punto de vista, tiene también sus partes positivas; ¿Cuáles? Pues, al tener a los hijos en la casa, no están expuestos en la calle a los peligros que allí existen. Desde el punto de vista económico, quienes tenían que llevar a sus hijos a las escuelas, ya no lo hacen, lo que resulta un ahorro de gasolina y gastos de mantenimiento de los vehículos automotrices o simplemente un ahorro en el auto trasporte público.

En esto, hay muchos a segures: Si usted tiene que viajar en avión, hay una ventaja, ahora son muy baratos. El otro aspecto, es que solo se puede usted subir a un avión, si no tiene síntomas de temperatura alta, resfriado o cualquier indicio de posible covid. Entonces, hay que pasar por varios filtros y llenar un documento de la Secretaria de Salud, para que te revisen y te den luz verde para pasar a la sala de abordar, pero inclusive en la misma sala, antes de que usted entre al avión, le vuelven a tomar su temperatura y al llegar a su destino, (el que sea) se le vuelve a tomar la temperatura. Así es la nueva normalidad.

En la vida cotidiana, por ejemplo, una persona de la tercera edad, no la dejan entrar en algunas tiendas de autoservicio o farmacias, entonces, habremos personas que vivimos con personas de nuestra tercera edad y no tenemos a quien mandar en nuestro lugar, lo que ha venido complicando un poco más las cosas. Existen tiendas de “conveniencia” donde no puedes entrar si no traes tu cubre bocas, lo que desde luego, es una buena medida para cuidarnos, eso no está en discusión, lo que si nos resulta difícil, es acostumbrarnos a esta nueva realidad.

Muchas de nuestras costumbres se están viendo afectadas, por ejemplo, hoy día de muertos, no se puede concurrir en masa a los panteones a visitar las tumbas de nuestros muertos. Pero también, esta prohibición que es para no contagiarnos, ha dañado la economía de aquellas personas que siembran flores que generalmente se consumía por miles para adornar las tumbas y ahora no es posible hacerlo, como estábamos acostumbrados. Así que mientras este esta pandemia presente, tenemos que subsistir con buena salud y cuidados, de lo contrario, las personas vulnerables, los enfermos de diabetes, obesidad, problemas pulmonares, vejes y desnutrición principalmente están en peligro de infectarse.

Entonces, hay que cuidarnos. No podemos parar la productividad, porque entonces viene el colapso económico y complicaría más las cosas. La recomendación de “Quédate en casa” debemos darle la importancia que merece. Esto deberá pasar, como paso la pandemia de

1918, de la Influenza española, que fue muy semejante a lo que ahora estamos viviendo. Tienen que volver los tiempos de antes. Todos deseamos mejorar y no estar expuestos. De monos la oportunidad de tolerar esta circunstancia que es difícil, pero tienen que haber tiempos mejores. Lo bueno es que nos está enseñando a cuidarnos y no exponernos.

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